El grupo Renacer funciona ahora en el antiguo edificio de FEYES

El grupo de profesionales que realizan el acompañamiento a personas con patologías asociadas a las adicciones ya cuenta con espacio físico para sus actividades. Es en el antiguo edificio de FEYES, ubicado en la calle Coronel Campos, que está en desuso y fue ofrecido por la entidad. Para conocer los detalles, desde FM Vos (94.5) y Diario San Rafael entrevistamos al doctor Rafael Luque, director del grupo Renacer.

“El lugar que nos ha ofrecido FEYES lamentablemente sufrió un incendio que afectó a gran parte de las instalaciones y ellos mismos se han encargado de reacondicionarlo con ayuda de la Municipalidad. Quedaron en condiciones de ser usados un salón grande, que estamos utilizando para las reuniones de terapia grupal, más una serie de locales pequeños donde hacemos reuniones de equipo, reuniones de estudio, etc. Así que estamos muy bien ubicados y nos estamos desenvolviendo casi igual que como cuándo estábamos en el hospital Schestakow.

Tuvimos algunos ofrecimientos, como por ejemplo, de la Cruz Roja y algunas sociedades privadas, pero por suerte no se concretaron. Digo por suerte porque en el edificio de FEYES estamos muy bien y con gente de una calidad humana extraordinaria. Para recordar un poco nuestra estancia en el hospital Schestakow, les comento que cuando empecé con el grupo era jefe de Clínica Médica y había comenzado a tratar a pacientes alcohólicos.

El director del hospital era entonces el doctor Dauverné; él nos ofreció el espacio que era antes la cocina del hospital viejo, que estaba en ese momento desocupada, y gente nuestra la puso en condiciones. Era un espacio grande que nos permitía realizar las reuniones de terapia grupal. Hicimos un convenio por diez años con el hospital, que se encargaba de todos los gastos, y terminamos funcionando allí más de 30 años, no solamente como grupo terapéutico sino también como grupo de referencia de alcoholismo para muchas provincias argentinas que mandaban sus coordinadores, psicólogos y médicos a capacitarse con nosotros en ese salón.

Todo esto en paralelo con la atención de los enfermos y con una particularidad que muy pocos servicios del Schestakow tenían en ese momento, que es que año a año presentábamos un detalle minucioso de todas las actividades realizadas, incluyendo detalles de entrevistas con medios de difusión, cursos realizados, y además con la evolución de cada paciente, desde los que se habían sanado hasta los que habían fallecido. El resultado fue óptimo, por eso recibimos con sorpresa las primeras noticias de que íbamos a ser desalojados; por un lado, quedaron en ofrecernos un salón en la parte nueva del hospital, dedicada casi por completo a Salud Mental. Pero esto no prosperó y las razones que nos dieron las puedo calificar de infantiles; en resumen, nos quedamos fuera. Salimos a plantear esto en todos los medios y enterada la gente de FEYES, nos ofrecieron su lugar. Tardamos un tiempo en acondicionarlo, pero aquí estamos. Lo preocupante de todo esto es no solo lo doloroso de ser desalojados de un centro de salud, sino el darnos cuenta del espacio que ocupa el tratamiento de los consumos problemáticos y de las adicciones en la mente de los funcionarios de Salud de la Provincia”.