Cada 26 de julio la Iglesia Católica celebra a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. En homenaje a ellos, esta fecha se ha consolidado como el Día de los Abuelos, una jornada dedicada a honrar su sabiduría, ternura y legado.
En ese marco, el Hogar San Martín de Tours organizó un festejo tan emotivo como original. Además de compartir una cena, baile y juegos, los residentes sorprendieron con una actividad cargada de humor y creatividad: recrearon escenas icónicas de “Esperando la Carroza”, la emblemática comedia argentina dirigida por Alejandro Doria en 1985.

La propuesta surgió como una forma de promover la participación activa de los adultos mayores y permitirles expresar su costado artístico.
DEL HOGAR AL CINE…
La actividad incluyó la filmación de un breve cortometraje, con tres escenas seleccionadas entre las más recordadas del filme. Una de ellas fue el diálogo en el auto entre Luis Brandoni y Juan Manuel Tenuta, en el que se escucha la célebre frase: “¿Sabés lo que tenían para comer? ¡Empanadas! ¡Tres! Me partieron el alma…”

Otra escena elegida fue la de la comisaría, cuando los hermanos denuncian la supuesta desaparición de “Mamá Cora” e intentan construir —a los tumbos— su nombre completo: Ana María de los Dolores Buscaroli de Musicardi.

La tercera recreación fue la del velorio, con la aparición de los personajes de Enrique Pinti y Angelita Pardo, irrumpiendo con el inolvidable grito: “¿Dónde está mi amiga?”, hasta ser contenidos por la siempre imponente China Zorrilla.

Más allá del valor humorístico de la representación, la iniciativa tuvo un profundo sentido terapéutico y social. Es que este tipo de actividades no solo despiertan recuerdos y emociones, también fortalecen la autoestima, el vínculo entre los residentes y la alegría de seguir siendo protagonistas.
El Día de los Abuelos es mucho más que una efeméride religiosa. Es una oportunidad para reconocer el rol vital de los adultos mayores en la transmisión de valores, historias y afecto, pilares fundamentales en la construcción de la identidad familiar y comunitaria.
En el Hogar San Martín de Tours, ese homenaje se vivió con risas, emoción y talento. Una jornada inolvidable que reafirma la importancia de mantener a nuestros mayores activos, incluidos y celebrados.







