La alta montaña sanrafaelina guarda muchos secretos, y la mayoría de ellos fascinantes. Uno de ellos es “El Indígeno” el recóndito espacio donde quedan vestigios de los pueblos originarios en las nacientes del Río Diamante.
En un paisaje único, a orillas del río Barroso, a 3.400 metros sobre el nivel del mar, en uno de los faldeos del volcán Overo.

Allí permanecen unas 200 estructuras habitacionales (o pircas) de unos 1500 años de antigüedad. En expediciones arqueológicas se encontraron piezas de cerámica, instrumentos de piedra, huesos de animales, adornos personales y restos de plantas domésticas como el maíz.
Las investigaciones lograron determinar que las poblaciones prehispánicas nómades usaban esa zona para intercambiar víveres, cueros y hasta aprovechar las poblaciones de guanacos que iban a pastar a las vegas cercanas.
ANTECEDENTES
Los primeros hallazgos datan de la década de los 70 en una expedición realizada por el Club Andino Pehuenche y encabezados por Humberto Lagiglia, pionero de la arqueología del Sur mendocino y fundador del Museo de Historia Natural de San Rafael.

Años más tarde, en la década de los 90 se volvió hasta el lugar -que solo permanece libre de nieve entre enero y marzo- y -la más reciente- data de 2019 donde se llegó con mayor equipamiento y donde se lograron importantes descubrimientos.
Durante algunos recorridos del Gran Sendero de Los Andes, los integrantes de las expediciones volvieron a pasar por el lugar.
UN SITIO IMPACTANTE
Desde el Centro Argentino de Montaña definen el sitio como un espacio “con agua clara y transparente, termas cálidas y una vega gigante llena de cauquenes y guanacos. Un lugar mágico, de esos que te dejan sin palabras” y donde se puede “imaginar a sus antiguos pobladores viviendo en total armonía con su entorno, habitando de forma natural un lugar que para nosotros hoy es remoto, lejano y ajeno”.
En la zona se destaca un contraste de colores entre la piedra volcánica negra y roja, todo acompañado del verde de los pastizales.
La vega de El Indígeno en un lugar emblemático para entender los procesos de adaptación humana a ambientes de altura y un poco más de las poblaciones prehispánicas de los actuales territorios de Argentina y Chile
FOTOS: Centro Argentino de Montaña y CONICET







