El informe anual sobre femicidios expone un aumento de los casos que contrasta con las versiones «falsas» del gobierno y cuestiona la falta de políticas públicas

El Registro Nacional de Femicidios elaborado por MuMaLa cerró 2025 con 266 asesinatos por motivos de género y casi 1.000 intentos, en un contexto marcado por el desfinanciamiento estatal, el cierre de espacios de denuncia y la ausencia de datos oficiales actualizados.

El informe anual del Registro Nacional de Femicidios correspondiente a 2025 volvió a encender las alarmas sobre la situación de las violencias por motivos de género en la Argentina. Los datos recopilados por el observatorio de MuMaLa reflejan un incremento en la cantidad de femicidios respecto del año anterior y un fuerte aumento en los intentos de femicidio, en un escenario que, según la organización, se ve agravado por la retirada del Estado de las políticas públicas de prevención y acompañamiento.

“Terminamos el año con 266 femicidios, 11 femicidios más que el año pasado en nuestras estadísticas, con lo cual el discurso del gobierno de que los femicidios han descendido es totalmente falso”, aseguró a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Victoria Aguirre, vocera nacional de MuMaLa, al analizar el balance del registro elaborado por la organización.

El informe también da cuenta de 997 intentos de femicidio durante 2025, una cifra que casi duplica la de años anteriores y que, según Aguirre, revela el nivel de violencia extrema al que están expuestas mujeres y disidencias. “Estamos hablando de esa violencia extrema que no termina ocurriendo la muerte de la víctima porque alguien se interpone o porque muchas veces pasa que el femicida cree que la mató y se termina suicidando y esta persona sobrevive”, explicó. En ese sentido, advirtió que muchas de las sobrevivientes “todavía están peleando por su vida con heridas muy graves, con quemaduras”.

Desde MuMaLa vinculan este escenario con el desfinanciamiento y la eliminación de políticas públicas orientadas a prevenir la violencia de género. “La realidad es que la situación de las mujeres y las disidencias en este año ha sido muy compleja. Recordemos que los programas se han desfinanciado, que se han eliminado las políticas públicas que acompañaban y ayudaban a combatir las violencias por motivos de género”, señaló Aguirre. Y agregó: “Eso también hace que estemos más vulneradas en estos contextos, que la salida sea más difícil”.

Uno de los datos que más preocupa al observatorio es la baja en el porcentaje de víctimas que habían denunciado previamente a su agresor. Según el informe, solo el 15% de las mujeres asesinadas había realizado una denuncia antes del femicidio, una cifra menor a la de años anteriores. “Desde que asumió este gobierno bajó esa estadística. Siempre estuvimos en los 18-20% de denuncias”, detalló la vocera.

El informe de MuMaLa registró 266 femicidios durante 2025 en todo el país

Para Aguirre, esta disminución no responde a una menor violencia, sino a la falta de espacios donde denunciar. “Hoy tenés una menor cantidad de denuncias no porque la violencia haya cesado, sino porque se cerraron los lugares donde las personas pueden acudir a denunciar. Hay un vaciamiento en ese sentido, un corrimiento del Estado, de los territorios y de sus ciudadanos y ciudadanas”, afirmó.

La referente de MuMaLa también cuestionó la ausencia de información oficial actualizada sobre femicidios. “No hay datos oficiales. El único dato, entre comillas, oficial que tenés es el de la Corte Suprema”, sostuvo. En ese marco, explicó que las estadísticas judiciales llegan con un retraso significativo: “Si vos querés saber lo que pasó en el 2025, tenés que esperar hasta junio del 2026. Ese es el problema. ¿Cómo un Estado decide en base a qué si no tiene datos oficiales?”.

Aguirre remarcó que, además de la falta de estadísticas, hoy no existe un sistema integral de protección. “Hoy no tenés un sistema de protección, no hay un sistema de resguardo, ningún lugar donde volvamos a aplicar la política pública de no violencia”, advirtió, y habló de una “habilitación de la violencia” que se percibe en el territorio.

Frente a las críticas sobre la efectividad de las políticas implementadas en años anteriores, la vocera planteó que el problema es estructural y no se resuelve con una sola medida. “El problema es estructural, cultural, y sobre eso es lo que hay que trabajar. Ojalá pudiéramos erradicar la violencia por motivos de género con una sola política pública. No funciona así”, afirmó. En esa línea, sostuvo que es necesario incorporar la perspectiva de género en todas las instituciones del Estado.

La eliminación de herramientas como la Educación Sexual Integral y la Ley Micaela fue otro de los puntos señalados por MuMaLa. “Si vos desfinanciás programas que acompañan el abordaje de las violencias, hoy no tenés Ley Micaela, no tenés implementación de ESI. Entonces, tenés un montón de ejecutores y funcionarios públicos y funcionarias públicas que ni siquiera consideran la violencia de género un problema”, expresó Aguirre.

Desde la organización también denunciaron una falta de decisión política para abordar la problemática. “En este momento tenemos hace dos años, casi tres, un Estado que decidió que las mujeres y las disidencias no son un problema para él, y que nos maten todos los días no le importa”, afirmó. Según explicó, las estadísticas que presentan buscan visibilizar esa situación y sostener el reclamo por la restitución de políticas públicas.

Aguirre insistió en que muchas vidas se salvaron gracias a las herramientas de prevención y acompañamiento. “Cuando teníamos políticas públicas, muchas vidas se salvaron con esas políticas públicas. Por ahí ustedes no lo ven, porque no hacen el recuento de la cantidad de situaciones que se previnieron o que se evitaron”, señaló.

Como ejemplo del agravamiento del contexto, comparó los intentos de femicidio registrados en los últimos años. “El año pasado hubo 500 intentos de feminicidio a fin de año. Hoy estamos casi en el doble”, afirmó. Para la vocera, este incremento está directamente vinculado a la retirada del Estado: “Esa violencia que exaspera, porque vos tenés un Estado que habilita esa violencia, desde arriba hacia abajo”.