El inicio de clases impulsa la venta de uniformes y el precio promedio de un equipo completo ronda los 105.000 pesos en San Rafael

A pocos días del comienzo del ciclo lectivo, el movimiento en los locales que confeccionan uniformes escolares se intensifica y marca el ritmo de la temporada. Desde una fábrica local dedicada a la producción de prendas escolares, confirmaron que el interés de las familias crece en estas semanas, aunque con un contexto económico que obliga a buscar alternativas para sostener las ventas y acompañar a los clientes. “La verdad que están todos los padres con el apuro de los uniformes escolares. Las ventas son buenas, pero porque nosotros hicimos como combos que se reservaban desde el año pasado en adelante, como para darle la oportunidad a los padres a que lo puedan pagar en cuotas y retirarlo en el momento que lo necesiten”, detalló Marcela, propietaria de local, a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
La comerciante explicó que, a diferencia de otros años marcados por fuertes aumentos, en esta temporada el incremento de precios se mantuvo contenido. “Los costos respecto al año anterior, nosotros por lo menos hemos mantenido más o menos, hay apenas algo de 2.000 pesos, 2.500 de aumento de las prendas”, señaló. Para acompañar a las familias, el local optó por vender conjuntos completos en lugar de prendas individuales. “Para tratar de ayudar también preparamos combos. Por lo general no vendemos prendas sueltas, o sea, una remera suelta, una campera suelta, un pantalón. Directamente hacemos combos de pantalón y remera, de chomba y short, para que sea más accesible. Porque si vendemos ya la prenda por separado, ahí sí se hace más pesado, se encarece en realidad la prenda”.

Uno de los principales desafíos del sector sigue siendo el abastecimiento de telas, sobre todo en determinados colores y calidades. “Con respecto a las telas, nosotros trabajamos con una sola empresa, porque está habiendo mucha demanda. En algunas empresas conseguís y en otras no hay stock, está totalmente agotado el stock”, comentó Marcela. Según explicó, la única forma de asegurar producción es planificar con anticipación. “Siempre lo vas reservando con tiempo. En realidad vas comprando rollos y lo vas reservando con tiempo para que te sea rentable y para tener las telas necesarias. Ahora vas a Mendoza, que están las distribuidoras grandes de tela, ya tela gris o azul no hay, y tenés que esperar 15 o 20 días”.
El panorama también cambia según cada institución educativa. Algunas escuelas incorporan diseños nuevos y otras mantienen los tradicionales. “Hay escuelas también que este año han incorporado sus uniformes nuevos”, contó. Luego detalló la variedad de prendas según cada establecimiento. “El resto de las escuelas tiene lo que es el short, la remera, que sería el combo corto, la chomba que se vende por separado, después tenés el combo de invierno. Hay escuelas especiales, como el Del Carmen, Maristas, Redentor, que las nenas llevan una pollera, Santa Teresita que llevan un jumper”.
En el caso de los distritos, la demanda existe, pero con características distintas. “Hay escuelas de distrito que también tienen uniforme, como la escuela 25 de Mayo, pero la escuela de distrito no compra mucho el uniforme, entonces por ahí se hacen más pedidos. Porque no podés hacer un stock y no es tan accesible para los chicos de distrito”, explicó.
La realidad económica también se refleja en las estrategias de las familias. El reciclaje de prendas entre hermanos es una práctica habitual. “Compran a la que le va quedando chico el uniforme y el uniforme de ese hijo se lo pasas al otro”, contó. Incluso, la pérdida o el robo de prendas genera situaciones difíciles. “También está el que por ahí los compran en todo un sacrificio para comprarles la campera, y después vienen a mitad de año y dicen, la perdieron o se la sacaron. Y vienen con una desilusión, y vos sabés que a ese papá le costó un montón comprarla”.
A pesar de las dificultades, el comercio mantiene stock disponible y facilidades de pago para sostener el acceso. “Todavía nosotros tenemos uniformes en stock, y tenemos la posibilidad de que lo podés pagar en cuotas”, remarcó. En cuanto al costo total, indicó que “un uniforme promedio de cinco piezas, que serían la campera, el pantalón, la remera, el short, la chomba, lo tenemos en 105.000 pesos”. Según explicó, la durabilidad es clave para justificar el gasto. “Les dura todo el año, porque trabajamos en calidad, en acetato modelo, que es una buena calidad de acetato, súper durable, y las remeras son de algodón y las chombas de piqué. Usamos el algodón premium, que es el bueno, así que tratamos de manejarnos con esos precios en los combos para poder seguir comprando las mismas telas”.
El comienzo de clases vuelve a poner en primer plano el costo de la educación y la necesidad de equilibrio entre calidad y precio. En ese escenario, comerciantes y familias buscan alternativas para afrontar uno de los gastos inevitables del calendario escolar.