El IPV entregó la primera vivienda social construida con el sistema «quincha»

El distrito de La Consulta, en San Carlos, fue el lugar elegido por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) por sus características climáticas, para llevar adelante este proyecto de vivienda social, denominado “Solar”, utilizando el sistema constructivo quincha mejorada sistematizada (QMS).
En diálogo con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, María Martha Ontanilla, presidenta del IPV, explicó que “el sistema quincha es un sistema que existe desde hace muchos años, es como se construían las casas hace mucho tiempo, que es el famoso barro mezclado con paja y algunos componentes que se extraen de la tierra”. “Lo que tiene de distinto la quincha con la que hemos construido ahora, es que la empresa que la llevó a cabo, una pyme que está en San Carlos, ha hecho como como una industrialización de este sistema tan tradicional y tan antiguo, para que hoy sea mucho más fácil llegar a hacer construcciones con ese mismo material que aporta una muy buena aislación térmica a la vivienda, así que la verdad es que cuando conocimos a esta empresa, a esta pyme, nos dieron muchas ganas de probar y de comprobar todo lo que nos habían contado que sucedía con sus viviendas, con la eficiencia energética, con los tiempos de construcción y por supuesto, con el ahorro que produce”, dijo.
Se crea una estructura con hormigón armado, muy similar a la estructura tradicional, mientras que el resto se desarrolla con este sistema quincha. El muro está compuesto básicamente de arcilla y de tierra, y tiene un componente que es una aislación en las primeras hiladas de la vivienda, con ladrillos que sirven para aislar a la vivienda del suelo y que no tenga problemas de humedad. El resto, tiene una estructura que ayuda a convertirla en antisísmica, y el resto, el cierre y los techos tienen una estructura de madera. Se le hace luego un revoque de tono marrón, hecho con arcilla.
La pyme nombrada por Ontanilla posee esos materiales listos, por lo que sólo deben agregarles el dosaje de agua necesario para poder trabajarlos. “Es como si fuera hormigón, pero en vez de tener cemento tiene estos componentes que tienen que ver con el sistema antiguo de la quincha”, aclaró.
En cuanto a los costos, destacó que los mismos son bastante similares a los de la construcción tradicional. El ahorro está en cuanto al tiempo y la energía, pero no en las cantidades de dinero necesarias para elevar la obra. “No hay un ahorro en dinero a la hora de construir, pero sí va a tener un ahorro la familia en lo que tiene que ver con los impuestos, con el uso de la energía”, expresó, teniendo en cuenta que la aislación que causa el material genera buenas temperaturas dentro del hogar tanto en verano como en invierno.