El Iscamen incorpora la tecnología del “adulto frío” para liberar las moscas del Mediterráneo

En numerables ocasiones hemos referido la importancia del Programa de Erradicación de la Mosca del Mediterráneo, cuya finalidad principal es garantizar una condición mínima y necesaria para el acceso de los productos frutihortícolas provinciales a los mercados internacionales.
En este sentido, ha sido fundamental cuidar las bolsas de papel blanco arrojadas desde aviones que contienen capullos o pupas de mosca del Mediterráneo esterilizadas. Sin embargo, paulatinamente ha comenzado a implementarse otro sistema de liberación denominado “adulto frío”, que arrancaría con las liberaciones masivas a partir de finales de marzo, explicó la secretaria técnica del Iscamen, Mariel Vanin, a FM Vos (91.5).
Explicó que en la actualidad las pupas o capullos de moscas del Mediterráneo esterilizadas se empacan en bolsas de papel, en un promedio de 4.300 machos estériles por bolsa aproximadamente, y se liberan diariamente 14 mil bolsas en todos los oasis productivos. En el viejo sistema, luego de 24 a 36 horas, emergen las moscas de las pupas colocadas en el interior de las bolsas y comienzan a alimentarse y madurar, logrando la madurez sexual del insecto estéril a partir del quinto día, y como las moscas no reciben aporte de agua, estas se deben liberar al tercer día.
En tanto que la nueva técnica de “adulto frío” consiste en colocar las pupas esterilizadas en contenedores individuales con capacidad de hasta 55 mil pupas o capullos, apilables en hasta 20 unidades, y cada torre de emergencia puede contener hasta un millón de pupas o capullos por metro cuadrado.
Una vez que las moscas emergidas han alcanzado la madurez sexual óptima, se efectúa un “shock de frío”, colocando las torres en cámaras refrigeradas a -2°C, por alrededor de 40 minutos. Durante este tiempo, las moscas se aletargan, lo que permite su separación y colocación en las cajas de liberación. Estas, además, están refrigeradas, lo que permite mantenerlas aletargadas todo el tiempo y así liberarlas al ambiente sin necesidad de bolsas ni otros soportes.
Las cajas de liberación son dispuestas en los aviones, los cuales poseen dispositivos de dosificación regulables que distribuyen las moscas de acuerdo con las densidades establecidas para cada bloque de liberación.
El nuevo sistema permite liberar moscas hidratadas, alimentadas y con madurez sexual y eliminar del medio ambiente los residuos de la liberación en bolsas, considerando que por campaña se liberan aproximadamente 3 millones de bolsas.
“Nosotros ahora la estamos poniendo a punto a esta nueva tecnología, ya que como sabemos, tenemos un clima muy cambiante. Trabajar con material biológico, como nos pasa a nosotros, de estar liberando moscas, con cambios en el clima, nos obliga a hacer una adaptación y una experiencia local totalmente nueva”, explicó Vanin, y añadió que “asimismo reduce los costos, ya que se duplica la capacidad en igual tiempo de vuelo”.
Para la puesta en marcha, el Iscamen ha adquirido 100 torres de emergencia completas y 3 máquinas de liberación de 5 millones cada una, las cuales permitirán procesar con este método 100 millones semanales.