El ISCAMEN intensifica la campaña para combatir la Mosca del Mediterráneo en San Rafael

Desde febrero de este año, el ISCAMEN ha intensificado los tratamientos fitosanitarios para controlar las plagas que afectan principalmente a los cítricos, como los pomelos, naranjas y mandarinas. En ese contexto, Mauricio Páez, delegado del Instituto en la zona sur, explicó en detalle el funcionamiento del operativo que lleva más de 15 años en marcha.
Páez señaló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que “el cítrico es la única fruta disponible en los centros urbanos durante todo el invierno, lo que convierte a estos árboles en un foco para la reproducción de plagas”. Según el delegado, la presencia prolongada de esta fruta genera “condiciones propicias para que las hembras de la Mosca del Mediterráneo encuentren el ambiente adecuado para cumplir su ciclo”.
El programa de ISCAMEN cuenta con un censo de más de 2.000 domicilios en San Rafael que tienen plantas de cítricos, y estos son visitados para realizar tratamientos fitosanitarios. “Nuestro censo nos permite trabajar de manera focalizada en aquellos lugares donde las plagas pueden tener mayor impacto”, explicó Páez. “Estamos hablando de especies como pomelos, naranjas, mandarinas y quinotos, que son los cítricos que más atraen a estas plagas. Las hembras buscan estas frutas para poner sus huevos, y nuestra labor es evitar que eso ocurra”.
El operativo tiene dos fases principales: la primera consiste en la aplicación de tratamientos químicos durante los meses de invierno, y la segunda, una vez que la fruta está madura, en la recolección de los frutos para entregarlos a los propietarios de los árboles. “Una vez que los cítricos alcanzan su madurez, nosotros suspendemos los tratamientos fitosanitarios y comenzamos la cosecha”, indicó Páez. “Lo que hacemos es retirar la fruta que queda en los árboles, especialmente en las zonas altas donde el vecino no puede alcanzarla. De esta manera, evitamos que esas frutas se conviertan en un reservorio de plagas”.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta el ISCAMEN es la gran cantidad de fruta que queda en las copas de los árboles, ya que, a diferencia de otras frutas, los cítricos no se desprenden fácilmente cuando alcanzan su madurez. “Uno de los problemas que enfrentamos con los cítricos es que, a diferencia de los duraznos o las peras, no caen al suelo cuando están maduros. Esto significa que pueden permanecer en la planta durante todo el invierno si no se retiran a tiempo”, explicó Páez. “Por eso nuestra labor es tan importante, ya que si esa fruta no se retira, se convierte en un caldo de cultivo para las plagas”.
A pesar de que el trabajo es arduo, el programa ha demostrado ser efectivo en la reducción de la incidencia de la Mosca del Mediterráneo en la región. “Cada año logramos reducir significativamente la presencia de plagas en los centros urbanos, lo que no solo beneficia a los vecinos, sino también a los productores rurales, quienes ven un menor impacto de las plagas en sus cultivos”, afirmó Páez.
Uno de los aspectos más destacados del operativo es que el servicio es completamente gratuito para los vecinos. “Es importante que la gente sepa que no tiene ningún costo. Solo tienen que llamarnos y nosotros nos encargamos del resto”, destacó Páez. El ISCAMEN ha dispuesto un número telefónico para que los propietarios de cítricos soliciten la visita del equipo: “Estamos disponibles de lunes a viernes, de 8 a 13 horas, y los vecinos pueden llamarnos al 4442032 para que hagamos el trabajo de cosecha y tratamiento fitosanitario”, detalló Páez.
El operativo se concentra en especies dulces como pomelos, naranjas, mandarinas y quinotos, ya que estas son las frutas más susceptibles a la acción de la Mosca del Mediterráneo. “Nos enfocamos en estos cítricos porque son los que permiten que los huevos de las hembras puedan completar su ciclo. Sin embargo, es importante aclarar que no realizamos tratamientos sobre los limones”, aclaró Páez. “El limón tiene un pH muy ácido que impide que las plagas lo utilicen para sus posturas, por lo que no es necesario intervenir en estos casos”. Este dato, según Páez, es clave para evitar malentendidos entre los vecinos: “A menudo recibimos llamados para tratar limoneros, pero no es necesario. Es una cuestión técnica que la gente debe conocer”.
La colaboración de los vecinos es fundamental para el éxito del programa, ya que su participación activa en la recolección de la fruta ayuda a prevenir la proliferación de plagas. “Es un trabajo conjunto. Nosotros ponemos el conocimiento y los medios, pero los vecinos también juegan un rol clave al permitirnos acceder a sus plantas y al retirar la fruta en cuanto está madura”, destacó Páez. “Es una forma de colaborar no solo con el ISCAMEN, sino también con los productores de la región, porque todos nos beneficiamos de una menor presencia de plagas”.
Este año, el ISCAMEN espera cosechar varias toneladas de cítricos de los domicilios censados, un volumen significativo que contribuye al control de plagas en San Rafael. “Hemos encontrado casas donde hay más de una planta, con pomelos, naranjas y mandarinos. En algunos casos, un solo árbol puede producir más de 200 kilos de fruta”, afirmó Páez. “Multiplicado por los 2.000 domicilios censados, esto representa un volumen de fruta muy importante que, si no se controla, puede ser problemático”.