El limón, un ingrediente básico en la cocina de millones de hogares, se ha convertido en un producto de lujo. En las últimas semanas, su precio se ha disparado un 140%, superando los $6000 por kilo en algunos comercios. Esa alza tan abrupta se debe principalmente a una escasez en la producción, que ha generado una fuerte tensión entre la oferta y la demanda.
Por un tema de estacionalidad, la baja producción ha llevado a una disminución significativa en el suministro del producto en los principales mercados. Esta situación ha generado una escalada de precios sin precedentes, impactando directamente en el bolsillo de los consumidores.
«Esto es algo que ocurre siempre. Los mercados se manejan por la oferta y la demanda. Hace dos meses una caja de limón salía cinco mil pesos y no se vendían. Hoy cuesta la caja 60 mil pesos y se vende. Es paradójico lo que sucede. La gente lleva igual los limones, aunque sea en poca cantidad», dijo a FM Vos 94.5 el representante de la Unión Frutihortícola Argentina (UFHA) en Mendoza, Omar Carrasco. «Estos precios desorbitantes en el limón surgen por un tema de estacionalidad. Lo mismo sucede, en otras épocas del año, con el zapallito, el tomate o la lechuga», aseguró.
Por otra parte, comentó que ante el valor que alcanzó el limón y la demanda sostenida, se ha decidido abrir la importación del producto. «Están ingresando limones de Brasil, Chile y hasta de Egipto. Uno de los mayores problemas es que hay poca producción a causa de la sequía. A esto se le suma el costo de producción y la carga impositiva El producto lleva tres años sin precio. En algunas provincias el kilo de limón llega a valer 8 mil pesos. La gente no debería comprarlo hasta que baje un poco. Pienso que en unos 20 días el precio se puede llegar a regular. Lo que pasa es que en el verano el limón es un poco el producto estrella», expresó.
En lo que respecta a los precios de los demás productos, Carrasco aseveró que los valores se mantienen estables, mientras que otros han bajado. «En el presente tenemos mucha producción local. El tomate está barato. La berenjena y el zapallito está en un buen precio para el consumidor. Lo que tiene a favor este rubro es que no se puede especular tanto, si la mercadería se pudre no la vendés», subrayó el titular de UFHA en Mendoza.
«Por supuesto, que también incide en el precio final la calidad de cada uno de los productos. No es lo mismo el sabor que tienen las frutillas o las cerezas que se producen en Mendoza que en el resto de las provincias», diferenció.
Finalmente, hizo un balance y contó cómo le ha ido al sector durante el 2024. «El consumo ha bajado notoriamente. No hay circulación de dinero en efectivo. Se paga con billeteras virtuales y tarjetas. Más allá de todo, pienso que el panorama va a mejorar. Es importante encontrar un equilibrio en el sector. Nos vamos de un extremo a otro, en cuanto a precios, la oferta y la demanda», concluyó.







