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Proteínas cárnicas: el campo analiza el cambio cultural del consumo y reclama medidas para todas las economías regionales

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La matriz alimentaria de los argentinos atraviesa una transformación histórica impulsada por variables económicas y nuevas dinámicas culturales. Mientras el consumo per cápita de carne vacuna registra mínimos históricos, las proteínas alternativas como el pollo y el cerdo consolidan un crecimiento sostenido en la mesa familiar. Este nuevo escenario plantea desafíos no solo comerciales sino también logísticos para el sector primario. En este contexto de reconfiguración del mercado interno y de apertura hacia el comercio exterior, los productores advierten que el potencial exportador de la Argentina se encuentra condicionado por la presión fiscal y las asimetrías estructurales.

Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), analizó la evolución de las distintas cadenas cárnicas, desmitificó el impacto de las importaciones y reclamó medidas urgentes para devolver rentabilidad a las economías regionales.

La mutación de la mesa argentina y el horizonte de la carne vacuna

La diversificación de la dieta nacional responde a una combinación de factores donde el precio y las nuevas pautas de consumo redefinen el histórico predominio del ganado bovino. «Hay varios factores que explican los cambios en los hábitos de consumo. Yo diría que quizás los dos más importantes son un cambio cultural que se viene dando desde hace años, donde la dieta de la mesa de los argentinos ha variado, y también, por supuesto, el precio de la carne en sí, que en su momento tuvo mucho que ver. El escenario de la carne vacuna es promisorio en el sentido de que se han abierto mercados. Si bien es cierto que el consumo interno se modificó, cambió o mermó, también es real que el argentino no va a perder la cultura de la carne. Tener una de las mejores producciones del mundo nos posiciona muy bien para cubrir plazas internacionales que recién han comenzado a negociar con nuestro país», declaró Carlos Castagnani en una entrevista que brindó a la emisora radial FM Vos 94.5.

«Desde ese aspecto veo que hay un horizonte bueno, pero después hay que hablar de una problemática a nivel nacional que es transversal: la necesidad de devolver rentabilidad a los productores. Hoy producir en la Argentina, sea carne o cualquier actividad de las economías regionales, tiene un costo muy alto por la carga impositiva. A pesar de esto, el sector ganadero ya ha tomado decisiones estratégicas como la faena de más kilos y, si bien todavía no comenzó formalmente la retención de vientres, me parece que si se sostiene esta idea va a comenzar. Todo va a depender de las posibilidades y señales que den las autoridades a nivel nacional, provincial y municipal, porque los impuestos locales también juegan un rol protagónico muy importante», consideró.

Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), analizó la evolución de las distintas cadenas cárnicas

Importación de carne y el laberinto de la competitividad industrial

La apertura comercial habilitó el ingreso de cortes desde la región, un factor que el sector prefiere interpretar como un incentivo para la eficiencia y no como un riesgo directo para la producción local. «La llegada de carne importada, sobre todo de Brasil que entra con valores competitivos, abre una nueva ventana donde tenemos que ser más eficientes, pero hoy el productor argentino tiene las herramientas y lo ha demostrado. Debemos ser honestos: esa carne que se importa no tiene la calidad de la carne que se produce en nuestro país, por lo que no lo vería como una amenaza directa. Lo que necesitamos es completar ese ajedrez con la otra parte que no corresponde al productor, porque todo hace a la competitividad en general, incluyendo la mejora urgente de la infraestructura», sostuvo Castagnani en otro tramo de la comunicación.

«Es paradójico lo que ocurre en sectores como el avícola, donde vemos un crecimiento sostenido de la demanda interna de pollo y huevo, pero al mismo tiempo nos encontramos con realidades muy complejas en empresas emblemáticas de la industria. Esto se debe a un cúmulo de motivos donde vuelve a sobresalir la falta de rentabilidad. Existen demasiados límites burocráticos que operan directamente como un costo extra para la producción», coincidió el titular de CRA.

«Cuando fallan la logística y la infraestructura, las producciones regionales sufren una desventaja muy importante. Observamos una intención oficial de ir solucionando estos problemas, pero necesitamos que sea lo antes posible porque tributos como las retenciones, el impuesto al cheque y los ingresos brutos provinciales impactan con mucha dureza en la viabilidad de cualquier empresa», afirmó.

El drama de las economías regionales y el valor del arraigo territorial

Desde las producciones del norte hasta la ganadería ovina del sur, las entidades rurales alertan sobre el desgaste de los productores del interior profundo de la Argentina. «Cuando uno recorre el país, desde Misiones con la yerba mate hasta la Patagonia con la lana, vemos que las economías regionales están pasando por momentos sumamente difíciles. Allí es donde las entidades tenemos que actuar con mucha fuerza para hacer visibles estas problemáticas, funcionando como un nexo directo con las autoridades de turno. Cada recorrida que hacemos por el interior nos permite dialogar de primera mano con los productores, visitar sus establecimientos y obtener un panorama mucho más certero de la realidad para luego trasladar esos reclamos a las carteras de gobierno», contó el referente del sector.

«Sinceramente, cuando caminamos el interior de la Argentina se advierte un potencial humano enorme. Los productores tienen unas ganas inmensas de quedarse en sus lugares de origen, y ese arraigo territorial es algo que como país bajo ningún punto de vista nos podemos permitir perder. El productor no está pidiendo subsidios, está pidiendo condiciones de previsibilidad y rentabilidad básica para seguir trabajando su tierra. Es una tarea compleja en la que, de una manera u otra, todos los eslabones de la cadena y el arco político tenemos algo fundamental que aportar», enfatizó Carlos Castagnani al finalizar la charla.

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