En las últimas horas se hizo viral a nivel nacional el llamativo “canje” del Ejército Argentino que ofreció miles de kilos de membrillo a cambio de una serie de repuestos para una camioneta de Remonta y Veterinaria en San Rafael.
Detrás de esta singular historia, que roza lo tragicómico, hay una verdadera preocupación: el membrillo. Se trata de una fruta que supo ser muy importante en la producción del sur mendocino y hoy se encuentra prácticamente abandonada en las fincas.
Si bien no es la única fruta que ha perdido relevancia en los últimos años, llama la atención como su bajísimo precio de mercado ha provocado que los productores dejen los membrillares sin mantenimiento y -muchas veces- a sus frutos pudriéndose en el suelo.

Hace apenas un mes, Diario San Rafael reflejaba esta dramática situación a través de sus páginas.
UNA CRISIS TERMINAL
Las imágenes hablan por si solas y duelen: en fincas sureñas los membrillos ya no se cosechan, quedan abandonados entre los surcos. Lo que otrora supo ser una actividad emblema de la región hoy está en sus peores momentos.
Lo lastimoso no quita lo cierto. Durante la temporada los productores llegaron a vender el cajón a apenas $5.000, dinero que no alcanza ni para cubrir costos básicos de producción.

Hasta hace algunos años San Rafael y General Alvear llegaron a concentrar más de la mitad de la producción provincial, con unas 1.100 hectáreas cultivadas. Esa postal ya es cosa del pasado.
San Rafael tenía unas 600 hectáreas cultivadas y General Alvear otras 500. Hoy, al no haber datos oficiales, ni siquiera se sabe cuánto membrillo se cultiva.
Hasta hace no mucho tiempo (según los propios datos de SENASA), Mendoza llegó a ser la principal provincia productora del país y con el sur como epicentro. Hoy esa producción languidece y no se utiliza siquiera “para darle de comer a los chanchos”, según los relatos de los propios finqueros de la región.








