Son días muy complicados para el gobierno nacional. Envuelto en un nuevo escándalo de corrupción por los audios del exdirector de la Andis, Diego Spagnuolo, la opinión pública huele un entramado de coimas que retornarían directamente a la hermana del presidente y su operador más fiel, Eduardo “Lule” Menem.
El primer escándalo del segundo año de gestión mileísta estalló el 14 de febrero, cuando el propio presidente promocionó en sus redes sociales la criptomoneda $Libra. En Argentina ya se presentaron más de 112 denuncias penales por estafa, asociación ilícita y violación de deberes de funcionario público.
Días después, un avión privado procedente de Miami, vinculado al empresario Leonardo Scatturice —nexo entre el oficialismo y la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC)— aterrizó en Aeroparque con diez valijas que nunca pasaron por los controles de Aduana.
En mayo, se denunciaron supuestas exigencias de aportaciones obligatorias a punteros políticos del oficialismo por parte de empleados de organismos estatales como PAMI y ANSES.
En julio, Tech Security SRL, una empresa vinculada a la familia Menem, obtuvo un contrato millonario del Banco Nación. La firma fue preadjudicada para hacerse cargo de la seguridad en la Casa Central y otras dependencias estratégicas del organismo, por un monto cercano a 4.000 millones de pesos.
Días después, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, se reunió con al exagente de la CIA Tim Ballard, figura del documental Sound of Freedom y le ofreció redactar un proyecto de ley a medida de Ballard y le prometió abrirle puertas en los tribunales y a la prensa local para recomponer su imagen.
También se cuentan en esta lista otros escándalos: la falta de apoyo mileísta a la ley de Ficha Limpia, la detención en Brasil del aliado senador Edgardo Kueider con más de 200 mil dólares en una mochila. Y todo esto sin mencionar otros escándalos políticos que podrían catalogarse como “acciones de Gobierno” aunque de dudosa ética.
Milei llegó al poder despotricando contra la corrupción de la política tradicional. Los casos mencionados demuestran una peligrosa cercanía con hechos “non sanctos”, algo que podría ser fatal para el poder de Milei y su gobierno.



