El Mundial no es la guerra

Es una de las repúblicas más jóvenes del mundo. Para el año 9 d.C. su territorio integraba el Imperio Romano. A principios del siglo VII sus primeros representantes invadieron la zona, donde se mantienen hasta la actualidad, y dos siglos más tarde se organizaron en dos ducados: Panonia y Dalmacia. En el 925, Tomislav se convirtió en su primer rey y derrotó –no con pocas bajas- a los magiares y a los búlgaros para incorporar a Eslavonia a su reino.

Dos siglos después conformó una unión dinástica con Hungría y durante la expansión del Imperio Otomano, su territorio se convirtió en campo de batalla entre las fuerzas húngaras y turcas. La Batalla de Mohács de 1526 le deparó más de 10.000 víctimas entre sus ciudadanos y marcó el final de la Dinastía Jogalia. Tras ello, los Habsburgo asumieron el poder.

En 1918, tras la Primera Guerra Mundial, formaron parte del efímero reino paneslavo de Yugoslavia. Durante la Segunda Guerra Mundial fueron aliados de la Alemania Nazi y, en ese conflicto bélico, entre 20.000 y 40.000 de sus habitantes perdieron la vida.

En 1990 motorizó su independencia y esto marcó el comienzo de la guerra contra su minoría serbia y el Ejército Popular Yugoslavo. El enfrentamiento duró cuatro años y causó más de 20.000 muertos entre sus filas.

Su equipo nacional de fútbol jugó su primer partido en 1907 contra un equipo de la oposición interna del país. Entre las décadas del 10 y del 40 sus jugadores debieron representar al Reino o a la República de Yugoslavia. En 1945, la creación de la República Federal Socialista de Yugoslavia hizo que su escuadra debiera fusionarse con la de la nueva nación.

Recién en 1992, su equipo nacional (con nombre propio) volvió a unirse a la FIFA y a la UEFA. Varios de sus jugadores habían fallecido en la guerra de independencia.

Esa selección se clasificó por primera vez en la historia a una final de la Copa del Mundo y hoy, en Moscú, buscará su estrella inaugural frente a su par francés. El fútbol no es la guerra. Pregúntenle a los croatas.