En las zonas afectadas por la tormenta del lunes, se contabilizaron más de 30 viviendas con el techo dañado, por lo que comenzaron a recibir ayuda estatal. Mariela Langa, titular de Desarrollo Social del Municipio, habló al respecto con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael.
Desarrollo Social está llevando adelante una acción de auxilio a los vecinos que se vieron severamente perjudicados el lunes 6 de enero, a raíz de la tormenta que azotó el este sanrafaelino, especialmente en la zona de Real del Padre y Jaime Prats. “Las viviendas que tenemos relevadas, están con voladura parcial o total de los techos. Eso quiere decir que en algunos casos la voladura de los techos ha sido completa (ha levantado palos, tablas, machimbre y chapa), y en algunos casos ha corrido o se ha salido la membrana”, informó Langa.
En Jaime Prats hay grandes daños en Colonia López, Colonia Jáuregui. En el centro del pueblo sólo una vivienda terminó con roturas con voladura de chapas.
En el caso de Real del Padre los daños son superiores, con voladuras totales, lo que significa ahora gastos muy altos para las familias afectadas.
Desde el Municipio han mostrado mucho compromiso con la situación crítica en la que se encuentran los vecinos, por lo que se espera un intenso trabajo por parte del área que dirige Mariela Langa.
Si bien es todavía muy reciente para sacar conclusiones, el fenómeno de lluvia, viento y granizo que afectó a la zona Este de San Rafael dejará consecuencias devastadoras para una zona ampliamente productiva de la región.
Según las primeras estimaciones extraoficiales se calculan unas 4000 hectáreas afectadas por el temporal, vinculadas especialmente a la producción de vid, ciruela y durazno, las más importantes de la región.
La situación es de “desastre” agropecuario en la mayoría de las fincas de la zona incluyendo Real del Padre, Jaime Prats y una parte de Colonia López, en Villa Atuel donde también la tormenta generó inconvenientes graves.
Los diferentes agricultores de la zona que dialogaron con Diario San Rafael aseguran que las pérdidas son del 100% y que “no hay nada para levantar”. Además de los destrozos totales muchos temen que las plantas no se recuperarán para la próxima temporada.
La preocupación también radica en lo que pasará con secaderos y fábricas que trabajan en la zona que no tendrán actividad más allá de los duraznos que se estuvieron cosechando recientemente.







