La institución de la Villa 25 de Mayo recibe numerosos contingentes tras el receso invernal y comenzó a incorporar recorridos guiados por las ruinas del fuerte. Además, obtuvo un subsidio para actualizar su video educativo y trabaja para instalar paneles solares que permitan reducir el gasto de energía eléctrica.
Con la llegada de días más agradables y después del receso invernal, el Museo Histórico Militar Narciso Sosa Morales de la Villa 25 de Mayo atraviesa semanas de intensa actividad por la llegada de contingentes escolares. A las tradicionales visitas al museo se sumaron recorridos por las ruinas del Fuerte San Rafael del Diamante, mientras la institución trabaja en nuevos proyectos para modernizar su propuesta educativa y reducir sus costos de funcionamiento. Clara Otaola, arqueóloga y directora del museo, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la actividad se distribuye entre las escuelas durante los días hábiles y las familias que se acercan principalmente los fines de semana. “Por suerte estamos bastante a full, que es lo que más nos gusta, porque podemos aprovechar el museo todos los días de la semana. Los fines de semana por ahí viene más gente de San Rafael, familias, y en la semana estamos recibiendo escuelas”, comentó.
La llegada de la primavera abre además una etapa especialmente favorable para las instituciones educativas que quieran programar sus recorridos. La visita permite trabajar contenidos relacionados con los orígenes de San Rafael y complementarlos con el patrimonio arqueológico que se conserva en la Villa 25 de Mayo.
Visitas al fuerte y modalidad del recorrido
Una de las novedades es justamente la incorporación de visitas guiadas a las ruinas del fuerte, ubicadas frente al museo. Para llevar adelante esta propuesta cuentan con la colaboración de 2 jóvenes sanrafaelinos recientemente recibidos de licenciados en Arqueología. “Tenemos la suerte de tener dos nuevos colaboradores, que son recientes licenciados en Arqueología, uno por la Universidad de Córdoba y otro por la Universidad de Cuyo. Son sanrafaelinos que estudiaron, uno en Mendoza y el otro en Córdoba, y volvieron acá a su tierra natal”, destacó Otaola.
Ambos colaboran con la recepción de los contingentes y realizan las visitas arqueológicas a las ruinas. Como se trata de una tarea voluntaria, las escuelas interesadas deben coordinar previamente para que los recorridos puedan organizarse de acuerdo con la disponibilidad de los profesionales.
Una visita escolar completa suele demandar entre 1 hora y 1 hora y media. Los alumnos comienzan en el museo, observan el material audiovisual y recorren las diferentes salas para luego trasladarse hacia el fuerte. Cuando los contingentes son numerosos, se los divide para que puedan aprovechar mejor la experiencia: mientras un grupo permanece en el museo, otro visita las ruinas y posteriormente intercambian los espacios.
Para las familias, en tanto, el tiempo es más flexible. El recorrido por el museo puede realizarse aproximadamente en 30 o 40 minutos y luego continuar en el fuerte, donde la plaza de armas cuenta con un sendero explicativo con diferentes estaciones.

Renovación del material audiovisual
Otro de los proyectos en marcha apunta directamente a renovar la manera en que el museo presenta sus contenidos a los estudiantes. La institución obtuvo un subsidio de la Universidad Nacional de Cuyo que será destinado a rehacer y mejorar el video educativo utilizado durante las visitas escolares.
Según explicó Otaola, el material actual sigue siendo útil, pero quedó desactualizado y resulta demasiado extenso frente a las nuevas formas en que niños y adolescentes consumen contenidos audiovisuales. “No se trata de perder el espíritu, la esencia que tiene un museo, que es un espacio donde uno se detiene a mirar las cosas, pero sí es fundamental actualizarlo para captar la atención de los chicos, de las distintas edades”, sostuvo.
La directora remarcó que preservar el patrimonio histórico no significa mantener inalterables las herramientas utilizadas para transmitirlo. Por el contrario, considera necesario adaptar los formatos para que las nuevas generaciones puedan acercarse a esos contenidos. “Nosotros no podemos dejar de pensar en modernizarnos, a pesar de ser un museo histórico. La forma de comunicar tiene que ser moderna y actual”, afirmó.
La renovación del audiovisual será uno de los objetivos centrales de este año y permitirá complementar los recorridos por las salas y las ruinas del fuerte con un recurso más dinámico. “Día a día vamos mejorando nuestra propuesta educativa desde el museo”, destacó Otaola.
En cuanto al costo de las visitas, la entrada general para particulares tiene un valor de $2.000, mientras que para las escuelas es de $1.000 por alumno. Desde la institución buscan mantener valores accesibles para favorecer tanto las visitas educativas como la llegada de familias.
Las escuelas interesadas deben reservar previamente su turno, especialmente ante el incremento de la demanda registrado durante estas semanas. Pueden hacerlo mediante los canales de comunicación y las redes sociales oficiales del Museo Narciso Sosa Morales.
Paneles solares para reducir uno de los principales gastos
Hacia el final de la entrevista, Otaola dio a conocer otro proyecto que puede resultar clave para el funcionamiento económico del museo: la instalación de paneles solares con el objetivo de disminuir significativamente el gasto en energía eléctrica. “Me gustaría compartir una hermosísima noticia que tenemos gracias a la colaboración de algunas empresas que nos rodean del área de 25 de Mayo”, expresó.
Los paneles habían sido donados meses atrás por la empresa Verano Energy y actualmente se trabaja para poder concretar su instalación mediante un aporte que se está terminando de gestionar con Genneia. También participa Vitec, que brindó colaboración logística para avanzar con presupuestos y otros aspectos necesarios para desarrollar el proyecto. “Vamos a poder instalar unos paneles solares que nos donó hace unos meses otra empresa que se llama Verano Energy. Y vamos a poder, de esta manera, solventar uno de los gastos más grandes que tiene el museo, que es el gasto de la energía eléctrica”, explicó la directora.
La iniciativa todavía se encuentra en proceso, pero existe expectativa de poder concretarla próximamente. Para una institución que debe administrar cuidadosamente los recursos provenientes de sus ingresos, disminuir el costo energético permitiría liberar fondos para otras necesidades. “Es una muy buena noticia que nos alivia mucho el tema de nuestros gastos y, de esa manera, poder invertir la plata que ingresa con las entradas para mejoras para el museo y no que se nos vaya en el pago de impuestos y de servicios”, señaló Otaola.
Así, el Museo Narciso Sosa Morales transita la segunda parte del año con una creciente presencia de estudiantes y varios proyectos simultáneos: ampliar los recorridos hacia las ruinas del Fuerte San Rafael del Diamante, renovar las herramientas audiovisuales utilizadas con las escuelas y avanzar hacia una mayor sustentabilidad energética. Distintas iniciativas que apuntan a un mismo objetivo planteado por su directora: conservar y transmitir la historia de San Rafael, pero encontrando nuevas maneras de acercarla a quienes visitan el lugar.


