Desde San Rafael (Mendoza) – Es la tercera vez que estoy en el Museo Posada Benelli (ver crítica de turismo), y cada vez que vengo me gusta más. Una pequeña villa italiana recreada en torno a una vieja bodega de San Rafael con cálidas habitaciones, un servicio personalizado y un museo en el que dan ganas de entrar una y otra vez. Pero en esta ocasión vine por un motivo (cruzar el Nihuil con la Kia Tasman, ver nota), pero surgió una gran noticia: el Museo Posada Benelli estará presente en Autoclásica 2026 (ver agenda). Es la primera vez que participan del evento que se realiza en el Hipódromo de San Isidro y nada mejor que Anuar Sat Frascarolli, creador y responsable del lugar, para contarnos todo.

-¿Cómo surge la idea de estar en Autoclásica 2026?
-La idea surgió cuando hicimos un encuentro de motos antiguas el año pasado. Hubo varias visitas de lujo como la de Guillermo “Yoyo” Maldonado y los amigos del Club de Motos Antiguas de Córdoba. Entre ellos estaba Alejandro Niro, que participa activamente en la Autoclásica y me comenta: «¿Por qué no estás?». Y después de conocer el museo y la posada insistió más todavía con que teníamos que estar presentes. Le dije que yo siempre tuve la fantasía de estar en Autoclásica pero nunca se dio de tener un contacto para planificarlo con tiempo. Tiempo más tarde me llamó y me dijo: «¿Realmente te interesa?»
-Y ahí te cayó la ficha de que iba en serio.
-Claro, ahí dije «esto va en serio». Obviamente le dije que sí y me comentó que estaba la posibilidad de tener un espacio, que ya había otros museos y que a ellos les interesaba que estuviera el museo de San Rafael, ya que va acorde con una nueva política de la exposición donde quieren que el interior participe y se acerque. A partir de ahí tuve contacto permanente con ayuda y asesoramiento de ellos directamente, me pasaron contactos de proveedores que ellos conocen y son de confianza y los datos claves como seguridad, luz, limpieza y todo lo que se necesita en los días de Autoclásica. La verdad yo tenía un concepto de “intocabilidad” de la gente de la organización pero están a total disposición para que todo fluya de la mejor forma posible.
-¿Vos estuviste en alguna edición de Autoclásica? ¿Conocés el evento?
-Si, he ido en algunas ocasiones y hasta he acompañado al presidente del Registro Histórico Benelli cuando vino a la Argentina especialmente para recorrer Autoclásica en 2024. Lo hicimos de punta a punta y quedó fascinado. Según él es un evento que se ve pocas veces en el mundo y está convocando gente para venir a Autoclásica. Quedó muy shockeado con lo que vio. Él es auditor de la Federación de Autos Clásicos de autos y motos clásicas de Italia. Por eso que él diga que eso que vio fue impresionante habla muy bien del evento en el hipódromo de San Isidro.
-¿Qué motos va a encontrar la gente que se acerque al stand del Museo Posada Benelli?
-La idea era llevar poner toda la carne en el asador, pero no toda [risas]. Porque nunca se sabe cuántas veces va uno a volver. Así que hemos decidido llevar a aproximadamente nueve motos. De esas nueve hay una mezcla de mini bikes, motos históricas de los años 30, una recreación de la primera moto que utilizó Tonino Benelli y la famosa Benelli 750 seis cilindros, esa que cuando la gente ve una moto histórica de Benelli dicen todos: «¿Tenés la seis cilindros?» así que no podemos no llevarla. Decidimos llevar todo lo que un usuario de Benelli no llevaría, es decir, no vamos a llevar la Leoncino porque siempre hay alguien que tiene una Leoncino y siempre aparece una en Autoclásica. La idea era llevar algo raro. Por ejemplo vamos a llevar la Benelli 254, que es 250 de cuatro cilindros, cuatro carburadores. Esa también es una moto rara. Pero lo más importante el estado en el que están las motos. La selección también fue pensada en llevar motos que puedan competir por premios y que sea algo que guste.
-¿Todas las motos que llevan van a competir en Autoclásica 2026?
-El 80% lo vamos a poner para que compitan por premios.
-Hay una moto que no nombraste y que es única en Latinoamérica.
-Sí, vamos a llevar la Benelli 500 4TN de 1938 (foto de portada). Esa es una moto de las que realmente hay muy pocas porque fue de preguerra. Ya después en la guerra se utilizaron para material bélico y quedaron muy poquitas. Es una moto muy especial porque es un desarrollo de Giuseppe Benelli, el hermano mayor que era el ingeniero, en su era dorada, y que hizo la distribución de cascada de engranajes con ese motor monocilíndrico. Fue la primera moto con telar elástico, o sea, con suspensión trasera. De hecho él estaba pensando en su hermano menor, que era Tonino y que corría, por eso también vamos a ver pequeños elementos que él deja para que su hermano pueda competir. Por ejemplo: un radiador de aceite en el frente del motor y la distribución de cascada de engranaje que traía una regulación con un perno que, a través de un resorte, ajustaba los engranajes en caso de que levante temperatura el motor en competición. Si te fijás bien hay una placa de bronce en el lateral con un listado de los países donde Giuseppe viajó para patentar todo lo que había hecho por esa moto. Es una moto muy especial, muy raro que haya aparecido en Argentina, cuando la encontramos no lo podíamos creer y menos con el estado de conservación que tenía.

-Ahora quiero saber la historia de cómo la encontraron.
-Esa moto la encontramos en pandemia. Nos llega el rumor y en plena pandemia contactamos a esa persona que conocía dónde estaba la moto. Claro, no era fácil hacer nada en ese momento y la persona nos dice: «Mirá, si vos no traés la plata es tuya. Pero mirá que la moto se está vendiendo en cualquier momento». Nos agarra la desesperación, quisimos viajar a Buenos Aires que era donde estaba la moto pero el comisario de San Rafael nos dice: «Yo te dejo salir, pero no vas a durar dos minutos en la ruta». Estábamos en la peor parte de la pandemia.
-Nada era fácil en ese momento y menos atravesar Argentina de oeste a este.
-Claro pero por suerte lo pude resolver. Le pedí al gerente de posventa de Benelli Argentina, Luciano Ferreyra, si me podía ayudar. Y acá viene lo increíble, me dijo: «Saco todos mis ahorros y yo te la compro, vos no te preocupes». Y él salió con una camioneta, fue, la compró, volvió y me manda el mensaje: «Ya la tenemos», casi con código de operación secreta (risas). Pasado eso mi preocupación en ese momento era: «¿Cómo está la moto? ¿Me equivoqué a comprarla?». Y me dijo: «No, no, hiciste bien, está muy bien la moto». Valió la pena todo el esfuerzo, después de restaurarla completa y con muchas partes que vinieron desde Italia gracias al Registro Histórico Benelli, hoy es una de las motos que más quiero.
-¿Se sabe cómo había llegado esa moto a Argentina? ¿Te contaron la historia?
-Después de comprarla me contacté con el hijo del primer dueño: «Mirá, la tuvo mi papá mucho tiempo, pero nunca supe de de dónde la sacó él». Pero lo que sí conseguimos es data del Registro Histórico Benelli gracias al número de chasis y de motor. Sabemos hasta con qué patente salió de fábrica y que fue en el año 1938 y no en 1937 como estaba en los papeles de acá. Incluso nos dieron el nombre del italiano titular original. La patente que tiene la moto es la original, recreada por una empresa italiana que las hace idénticas a la de la época.
-¿Y qué más encontrará la gente en el stand de Museo Posada Benelli en Autoclásica?
-Como estamos mostrando la posada, que está todo decorada con piezas que nos mandaron de Pesaro, Italia, vas a encontrarte con una muestra de cuadros históricos de Benelli, que los sacamos de acá para llevarlos al Hipódromo de San Isidro. Un poquito queremos que sea como un viaje en el tiempo, que viajes a Italia.
-¿Vamos a ver las motos en marcha?
-¡Claro! La mayoría de las motos que llevamos se van a poner en marcha así que hay ruido asegurado (risas).
Texto y fotos: O.C.








Fuente: www.autoblog.com.ar



