El necesario cuidado de nuestros árboles

Tal como referíamos en nuestra edición de ayer, los integrantes del Consejo del Arbolado Público de nuestro departamento se encuentran preocupados por el estado vegetativo de varios ejemplares de plátanos que existen en cercanías de la rotonda “César Robles”. Esa situación se reitera en otros puntos de San Rafael, tanto en ciudad como en distritos. Si se considera la gran cantidad de reclamos que existen en nuestro departamento respecto del mal estado de muchos ejemplares arbóreos, parecieran ser éstos tiempos de olvido para con ellos.
Lejanos aparecen los días que mostraban un arbolado público con excelente salud, acuñada en la acertada original decisión de aquellos visionarios dirigentes que diseñaron nuestras ciudades y las llenaron de esos ejemplares.
Los árboles han sido, desde siempre, un elemento de la naturaleza reverenciado por los mendocinos y hasta se podría afirmar que entre nosotros aún persiste la “cultura del árbol” con muchas personas que reconocen su importancia y necesidad para la vida humana.
Con el correr de los años, la mayoría de quienes habitamos esta tierra fuimos comprendiendo que los árboles aportan más que belleza a nuestra zona. Son ellos quienes contribuyen sustancialmente a purificar el aire que respiramos, a regular la temperatura ambiente, a proteger otros cultivos y varias funciones más.
Sin embargo, la actualidad demuestra muchas veces que, tras siglos de aceptación de su belleza y utilidad, la conciencia que nos caracterizó comienza a perderse. Hoy puede verse claramente que así como hay quienes respetan y cuidan nuestro arbolado (el Consejo Departamental mencionado es un ejemplo de ellos), existen otros que no lo hacen. Es de esta forma como pueden advertirse claros o malos estados en nuestras arboledas que responden a acciones vandálicas, falta de riego o simple descuido.
A todos corresponde cuidar nuestros árboles: al Estado, llevando a cabo las tareas necesarias para su cuidado, manutención y eventual renovación, y al ciudadano común dejando de lado conductas que atenten contra su integridad.