Un violento siniestro vial ocurrido este fin de semana en la zona de dunas cercana al Club de Pescadores de El Nihuil volvió a poner de manifiesto la falta de controles y la imprudencia que impera en el uso de vehículos recreativos de alta potencia. El hecho, que se conoció de manera extraoficial ante la llamativa ausencia de partes policiales sobre el caso, involucró a dos vehículos tipo UTV y dejó como saldo a dos menores de edad con lesiones de consideración.
El incidente se produjo en un sector de dunas donde la circulación de este tipo de rodados es constante. Según los datos recabados, uno de los vehículos era conducido por una menor de apenas 14 años, quien iba acompañada por otra joven de 15 y un adolescente de 17 años. Por razones que aún son materia de investigación, este rodado colisionó de frente contra otro UTV en el que se desplazaba un hombre de 52 años junto a dos niñas de 5 y 12 años.
Como consecuencia del fuerte impacto, la niña de 5 años sufrió una fractura de cúbito y radio en su brazo derecho, mientras que la mayor de 12 años resultó con traumatismos severos en la muñeca y en sus miembros inferiores. Ambas debieron recibir asistencia médica urgente debido a la entidad de las lesiones sufridas en un entorno donde, habitualmente, las medidas de seguridad básicas como el uso del casco son sistemáticamente ignoradas.
Este suceso no es un hecho aislado sino que se inscribe en una problemática que se repite año tras año en los polos turísticos de San Rafael. Mientras hoy la agenda nacional se conmociona con el caso de Bastian, el niño de 8 años herido de gravedad en Pinamar por un siniestro similar, la realidad local demuestra que el descontrol es idéntico. En El Nihuil, la circulación de cuatriciclos y UTV a altas velocidades, en zonas no permitidas y bajo la conducción de niños y adolescentes sin noción de responsabilidad vial, se ha convertido en una constante que pone en riesgo la vida de residentes y turistas por igual.







