El fallecimiento del Papa Francisco ocurrido este lunes abrió un período de duelo y transición que sigue un protocolo estrictamente delineado por la Constitución Apostólica promulgada por Juan Pablo II. La sede papal quedó vacante y la Iglesia Católica se encuentra atravesando un proceso histórico que no se vive con frecuencia: la preparación para la elección de un nuevo Sumo Pontífice. Para comprender en profundidad este procedimiento, Diario San Rafael y FM Vos 94.5 dialogaron con el padre Miguel Ángel López, sacerdote de la parroquia San José.
“Desde el fallecimiento de Francisco, la Iglesia tiene un protocolo para proceder al velorio del Papa y todo el ritual que le acompaña”, comenzó explicando el sacerdote, detallando que este período incluye nueve días durante los cuales el cuerpo del pontífice es venerado por los fieles en la Basílica de San Pedro. “Numerosísimos fieles pasan a saludarlo y a rezar por él”, agregó.
Una vez finalizado el entierro, comienza la segunda etapa del proceso: la convocatoria de los cardenales electores. “Se inician algunas reuniones protocolares que permiten que los electores elegibles se vayan conociendo más intensamente y vayan viendo también la situación de la Iglesia, los criterios que deben implementarse”, señaló López. Estas instancias preliminares son clave antes del inicio del cónclave, momento central donde se definirá quién sucederá a Francisco.
El Cónclave, que se realiza en la Capilla Sixtina, comienza una vez que los cardenales están reunidos en Roma, pero no tiene una fecha exacta y depende del desarrollo previo. “Es posterior al entierro y sepultura del Papa. Pasan unos días para que ya se puedan reunir todos los cardenales del mundo”, precisó el padre. “Entre ellos hay un responsable primero quien establece la fecha para el inicio del cónclave, que lo van digitando de acuerdo a las circunstancias internas”.
Consultado sobre los participantes del cónclave, López explicó: “Los cardenales electores son aquellos que tienen hasta los 80 años. Quien ya haya cumplido los 80 ya no puede ser elector”. No obstante, recordó que históricamente ha ocurrido que algunos papas fueran elegidos sin estar presentes en el cónclave, aunque esto es considerado algo excepcional.
Respecto a los plazos para que comience la elección, aclaró: “Tengo entendido que cinco o seis días, a máximo diez, ya deben dar por comenzado todo lo que sea el cónclave. No hay urgencia, pero sí hay que tener toda la premura necesaria para que eso se elija” explicó el responsable de la parroquia San José.
Durante los días del cónclave, los cardenales se hospedan en la residencia Santa Marta, una dependencia cercana al Vaticano. Allí permanecen completamente aislados del exterior. “Una vez que ya han llegado todos, se cierra todo contacto con el mundo exterior”, indicó el sacerdote. Esta disposición alcanza también a todo el personal de servicio, quienes deben firmar juramentos de confidencialidad para garantizar que no haya filtraciones. “Incluso si a algún cardenal se le ocurriera ir al kiosco de la esquina a comprar un cigarrillo, queda excluido de los electores”, graficó con una cuota de humor, aunque dejando claro el rigor de las normas.
Finalmente, el padre López reflexionó sobre el rol espiritual en esta trascendental elección. “Siempre se oye decir que es el Espíritu Santo el que elige al próximo sucesor de Pedro, pero hay que aclarar que no baja ni en forma de paloma, ni lengua de fuego, ni nada”, señaló. “El Espíritu Santo, a través de los electores, es el que actúa. Uno reza para que el Espíritu Santo tenga una misión muy grande, que los cardenales tengan fe en Cristo, que recuerden qué es Cristo y lo que vino a hacer”.
Advirtió además que el peligro de que se impongan intereses ajenos a la misión divina de la Iglesia es real, y que por eso “el Espíritu Santo interviene para que los electores no se dejen condicionar por criterios humanos, ideas o ideologías, sino por los designios de Dios”.
Para concluir, el padre pidió oración y conciencia del momento que atraviesa la Iglesia: “Hay que rezar a Dios, que es el que nos necesita, nos asocia, para que nos dé la gracia, y le dé la gracia suficiente a quien tenga que asumir una desafiante misión en estos tiempos”.







