El país donde todos pueden volver

“No vuelven más”. La frase surgió hace cuatro años, cuando Cambiemos ganó las elecciones y se afirmó dos años después, cuando las justas electorales de medio término le susurraron al oído la permanencia del apoyo popular. Quienes agitaban la célebre frase, se la espetaban en la cara a los rivales del superclásico partidario nacional, aquellos que habían dejado el poder en 2015 después de más de una década de oficialismo y que, según se creía desde la coalición que dentro de menos de un mes deberá devolverle los puestos de las mayores decisiones del país, ya no volverían a acaparar la voluntad ciudadana. Quizás ese siempre seductor sonido de las palabras que se dicen con votos para los tímpanos de los políticos haya llevado a Cambiemos a empezar a errar el camino hacia 2019.
Con el año 2018 transcurriendo, las declamadas buenas intenciones institucionales de la administración que comanda Mauricio Macri chocaron de lleno con los resultados de un programa económico que empezó a hacer agua y que, sumado a algunas erradas decisiones políticas, llevaron a que la ciudadanía afectada cambiara una vez más de opinión y, con ello, produjera el resultado del pasado 27 de octubre, haciendo que los que no iban a volver más hoy estén golpeando la puerta de la Casa Rosada para que les devuelvan el poder formal.
El 27 de octubre también deparó un hecho asombroso: a partir de conocidos los resultados, el “no vuelven más” cambió de bando. Con los originales destinatarios apropiándose de la frase, ahora los que tendrían el destino del destierro político son los que hasta el 10 de diciembre gobernarán la Argentina.
En un país como el nuestro, la célebre frase parece –cuando poco– demasiado arriesgada. Quienes la inventaron, ya comprobaron en carne propia que el humor popular y los votos no permiten sentencias tan categóricas. Y si quienes asumen dentro de un mes también caen en el error de considerar que los resultados electorales son un cheque en blanco y una sentencia de muerte para la oposición, no estarán haciendo más que empezando a construir su propio fracaso.