El tablero internacional atraviesa horas críticas tras la intensificación de los ataques iniciados por Estados Unidos e Israel contra Irán. Lo que antes se consideraba una barrera inexpugnable en Israel, la Cúpula de Hierro, que le permitía atacar Gaza (donde lleva adelante un genocidio de palestinos con más de 100.000 muertos civiles) y otros países de la zona y no recibir ataques de defensa, hoy muestra fisuras ante una estrategia persa que combina artillería de bajo costo con un asfixiante cerco económico global. Augusto Grilli Fox, analista de política internacional, desglosó en FM Vos 94.5 la compleja trama de poder donde el Estrecho de Ormuz, el precio del crudo y las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre se entrelazan en un conflicto que podría redefinir el orden mundial.
La reciente vulneración del espacio aéreo israelí por parte de misiles iraníes en defensa no solo responde a una cuestión técnica, sino a un mensaje político de vulnerabilidad ante los ataques indiscriminados que lleva adelante el gobierno de Netanyahu. «Israel busca manifestar poderío interviniendo directamente sobre las figuras de toma de decisiones en Irán; de hecho, han avanzado con el asesinato de alrededor de 50 líderes. Por su parte, Irán envía el mensaje de que la seguridad no está establecida. Lo que vemos es una ruptura del Domo de Hierro mediante la utilización de armas mayormente viejas y de bajo costo. La estrategia es clara: obligar a EE. UU. e Israel a sostener un gasto defensivo altísimo frente a una ofensiva barata. En este frente abierto, la capacidad que más se degrada a nivel tiempo y recursos es la de la alianza occidental», observó Grilli Fox al inicio del reportaje.
El Estrecho de Ormuz: el arma económica
Más allá de los misiles, la verdadera batalla se libra en las rutas comerciales. El control de Irán sobre el Estrecho de Ormuz pone en jaque la estabilidad inflacionaria de las potencias.
«A mayor duración del conflicto, mayor es la posibilidad de que el valor del crudo aumente. El cierre del Estrecho de Ormuz —por donde circula el 20% del petróleo y el 35% del gas global— representa el principal problema para Estados Unidos. Un combustible caro genera desprestigio interno para la administración Trump», aseguró el experto.
«Paradójicamente, este escenario potencia la economía rusa, que al ver levantadas algunas sanciones, provee a sus vecinos, mientras que perjudica notablemente a China, obligándola a desviar recursos. Es una guerra de desgaste donde Irán busca que el deterioro de EE. UU. sea sinónimo del alto costo de la energía», continuó exponiendo.
El factor OTAN y el eje España
Un punto de quiebre en este conflicto ha sido la negativa de los aliados tradicionales de Washington a intervenir de manera directa en el Golfo Pérsico apoyando los ataques de EE.UU e Israel a una potencia soberana, una decisión que ha dejado a la administración de Donald Trump en una posición de marcado aislamiento diplomático frente a la comunidad internacional.
«Hay una respuesta al unísono de los miembros de la ONU y la OTAN planteando que no es una competencia de esta estructura intervenir sobre el Estrecho de Ormuz. Esto rompe con la forma tradicional de hacer relaciones internacionales y genera una respuesta de ira muy importante en Trump, quien manifiesta que no los necesita», explicó el analista Augusto Grilli Fox sobre la tensión creciente entre los aliados.
En este escenario, el rol de Pedro Sánchez ha emergido como un factor desencadenante para la cohesión europea. «Sánchez se ha mantenido sólido en un discurso absolutamente institucionalista, marcando los límites de competencia de la Unión Europea y los aportes en materia de defensa. Esta posición ha terminado arrastrando a otros miembros de la UE que, aunque no empatizan políticamente con el presidente español, ven en su propuesta la de menor costo social y económico hacia adentro de sus países», indicó.

Más allá de los misiles, la verdadera batalla se libra en las rutas comerciales. El control de Irán sobre el Estrecho de Ormuz pone en jaque la estabilidad inflacionaria de las potencias
El 3 de noviembre: una elección «matemática»
Para Grilli Fox, la política doméstica de Estados Unidos está totalmente encadenada al resultado en el campo de batalla. La salida de figuras clave, como Joseph Kent (jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos), evidencia las grietas internas.
Joe Kent, instó al presidente Donald Trump a «cambiar de rumbo» en sus operaciones en el país de Medio Oriente.
En una carta publicada el martes en su cuenta de X, Kent, afirmó que Irán no representaba una «amenaza inminente» para Estados Unidos y sostuvo que la administración Trump «inició esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby estadounidense».
Kent, de 45 años, es un veterano de las fuerzas especiales de EE.UU. y de la CIA cuya esposa, Shannon Kent, técnica criptológica de la Marina, murió en un atentado suicida en Siria en 2019.
«Las próximas elecciones van a ser matemáticas. Si Donald Trump pierde la guerra o el conflicto se dilata provocando una inflación global por el crudo, su derrota será definitiva e incluso podría enfrentar un juicio político. El compromiso de no intervenir en nuevos conflictos armados se choca con la realidad de una guerra que EE. UU. e Israel iniciaron», manifestó al respecto. «Incluso ganar podría tener sabor a derrota: si triunfás después de una dilación que dispara el valor del crudo y agota las reservas de los aliados, es un triunfo pírrico. Estamos ante las elecciones más importantes de los últimos 100 años para EE. UU.», destacó.
Renuncia del jefe de la lucha antiterrorista de EE.UU.
“Tras mucha reflexión, he decidido dimitir de mi puesto como director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto a partir de hoy”, escribió Joe Kent en una publicación en X el martes.
“No puedo, con la conciencia tranquila, apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso ‘lobby’ en Estados Unidos”, añadió Kent en la carta de dimisión que adjuntó a la publicación.
Híbridos políticos en el Caribe: el caso Cuba
En medio de la escalada en Medio Oriente, la retórica de la administración de Donald Trump ha vuelto a poner el foco en el Caribe, específicamente sobre la isla, aunque bajo una lógica que el analista define como más mercantilista que ideológica. Esta nueva postura está fuertemente influenciada por Marco Rubio y la línea dura dentro del gabinete estadounidense.
«La intención de intervenir o ‘tomar’ Cuba representa la figura de Rubio en el gobierno, quien ha tenido diferencias internas con otros actores como el vicepresidente JD Vance sobre si se dan las condiciones para una acción directa», apuntó. Dentro de este marco, el analista advirtió que el desenlace podría no ser una transición democrática tradicional, sino un acuerdo comercial que no negocie la estructura política de fondo, buscando lo que define como un «madurismo sin Maduro», citando el caso de Venezuela.
De este modo, se podría replicar el modelo venezolano en suelo cubano, priorizando la estabilidad de los negocios por sobre los cambios institucionales profundos. «Podría darse una instancia donde las segundas o cuartas líneas del poder queden intactas, pero cambie la cabeza visible, como Díaz-Canel. El objetivo real no parece ser la defensa de los derechos humanos o la democracia, sino garantizar intereses meramente comerciales», concluyó el especialista.







