El plan de la Provincia contra la crisis del vino: financiamiento estratégico y apertura al mundo sin intervención de precios

Rodolfo Vargas Arizu, ministro de Producción de Mendoza, sostiene una visión pragmática y firme sobre la realidad vitivinícola. En una entrevista exhaustiva con FM Vos 94.5, el funcionario y empresario del sector aseguró que el mercado se encuentra en un proceso de reordenamiento tras años de distorsiones macroeconómicas.

Lejos de las visiones alarmistas, Vargas Arizu proyecta una cosecha menor a la esperada que equilibrará naturalmente los stocks, defiende la no intervención estatal en los precios y apuesta a la eficiencia «puertas adentro» y a la exportación como las únicas salidas genuinas para el productor mendocino.

Una cosecha menor y stocks equilibrados

Frente a las proyecciones de distintas entidades, el Ministro sostuvo que la realidad del campo mostrará una merma significativa, lo que desactiva la teoría de un excedente vínico que hunda los precios. «Nosotros nos guiamos por estadísticas, pero también conocemos el mercado. El INV dio un 9% menos, ACOVI habla de un 17% y yo creo que va a ser incluso menos que eso. El clima ha sido raro, con mucha lluvia y semanas de nublado que afectan la sanidad. Se ha creado un clima de que hay mucho stock, pero la realidad es que tenemos unos 6 meses de stock real si quitamos lo que es guarda», precisó de entrada Rodolfo Vargas Arizu.

«Con una cosecha un 20% menor, los stocks se van a acomodar solos. Por eso le decimos a los productores que defiendan su producto; la caída del consumo mundial existe, pero la vitivinicultura no es la más perjudicada», aseguró también al inicio de la comunicación.

El fin del intervencionismo y la «herencia» cambiaria

Más adelante, Vargas Arizu se mostró categórico al explicar por qué el Estado no debe fijar valores en las mesas de concertación y atribuyó la crisis actual a las políticas de la última década. «No vamos a intervenir en decir qué valor debe manejar la industria, porque si no, deberíamos hacerlo con la zanahoria o el durazno. El colapso que vemos hoy es consecuencia de haber perdido 400 millones de dólares en exportaciones entre 2012 y 2024 por derechos de exportación y tipos de cambio diferenciales», señaló.

«Hoy tenemos un tipo de cambio estable, inflación a la baja y no hay retenciones. El problema de la vitivinicultura no es el mercado actual, sino los errores acumulados durante una década», sentenció.

Rodolfo Vargas Arizu, ministro de Producción de Mendoza, sostiene una visión pragmática y firme sobre la realidad vitivinícola

Herramientas financieras para la cosecha

Desde el ministerio se ha hecho hincapié en que la prioridad inmediata es garantizar la operatividad de la vendimia, facilitando el acceso al crédito para que el productor pueda levantar su uva a pesar de la falta de liquidez. «Lo que nosotros hemos hecho es conseguir crédito para que no quede uva en la planta. Para los productores de menos de 20 hectáreas, tenemos tasas que son el 50% de la del Banco Nación para cosecha, acarreo y elaboración. Para el resto del universo vitivinícola, el Banco Nación ha puesto una tasa muy buena del 24%, cuando la normal en los bancos está en el 40%», detalló el ministro Vargas Arizu.

Además, recordó que aquellos productores que tengan deudas administrativas mínimas pueden acceder a planes de pago para calificar. «Si deben una patente, sacan un plan de pago y pueden otorgarles el crédito; es una cuestión de estar al día con la ley», afirmó.

El debate de la intervención y el stock

Uno de los puntos más firmes de la gestión es la negativa a que el Estado intervenga en la oferta a través del Banco de Vinos o mediante la fijación de precios, argumentando que la distorsión de los últimos años fue lo que destruyó a las empresas más pequeñas. «No vamos a intervenir en decir qué valor tiene que manejar la industria. El Banco de Vinos acordó que no había que intervenir y es lo correcto; retener vino con una tasa de mercado del 40% no le hace ningún bien a la vitivinicultura», aseveró el funcionario.

Según su visión, los stocks se acomodarán de forma natural debido a una cosecha que será significativamente menor a lo pronosticado. «El colapso que vemos hoy es por los diferentes tipos de cambio que tuvimos durante 12 años, donde se perdieron 400 millones de dólares en exportaciones. Ahora tenemos un tipo de cambio estable e inflación a la baja, pero corregir lo que se hizo mal es un proceso de cambio de hábito que lleva tiempo», declaró.

El camino de la exportación

Para el gobierno provincial, la supervivencia de la industria depende de la apertura de nuevos mercados y la eliminación de trabas burocráticas internacionales. «Nuestra estrategia es la exportación. El gobernador acompañó a 72 bodegas a Vinexpo, una cantidad récord. Estamos negociando libre comercio con EE. UU. para igualar las condiciones que tiene Chile, y trabajando con la Comunidad Económica Europea. En agosto traemos a 50 compradores grandes de granel en una misión inversa para que vengan a comprar acá», destacó el entrevistado.

«También intervenimos subsidiando tasas para la prefinanciación de exportaciones. Mendoza tiene 208 bodegas con restaurantes y recibe 2 millones de turistas; la actividad no está para decir que va a desaparecer, pero hay que buscar el equilibrio siendo eficientes en la finca», manifestó.

Eficiencia o estancamiento

El ministro respondió a las críticas sobre la pérdida de superficie cultivada, vinculándola a un proceso natural de urbanización y a la necesidad de tecnificar el riego y la producción. «Hay mucha zona vinícola que hoy es zona poblada cerca de la ciudad, y eso es un proceso de años. Pero también hay zonas nuevas que se desarrollan y este año se abrieron 10 bodegas nuevas en la provincia. El 90% de los afectados por las malas políticas anteriores fueron los chicos, no los grandes. Nosotros estamos ocupados en que la industria se atomice y no se concentre, pero para eso el productor debe calificar, estar al día y usar la tecnología», apuntó.

«Cuando uno exportaba a un dólar de $365 y tenía que comprar insumos a un dólar de $1.000, se producía un deterioro que terminó por hacer desaparecer a muchas empresas pequeñas. No es un problema de ahora, eso se gestó antes. Corregir lo que se hizo mal no es fácil: es como adelgazar, uno engorda rápido pero bajar de peso es un proceso de cambio de hábito», comparó Rodolfo Vargas Arizu al cierre de la charla.