El Servicio Geológico Minero Argentino informó que el complejo volcánico Planchón Peteroa, situado en el límite internacional entre Mendoza y Chile, volvió a mostrar signos de actividad superficial. La emisión de ceniza registrada desde la madrugada del viernes obligó a reforzar la vigilancia y mantener la alerta técnica en nivel amarillo. Sebastián García, director del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que la situación está bajo control y no representa un riesgo mayor para la población en la actualidad.
“El complejo volcánico Planchón Peteroa está ubicado en el sur de la provincia de Mendoza, en el límite internacional con Chile, y ahí en el sector donde está el paso internacional Vergara”, explicó García. Recordó que se trata de uno de los volcanes más activos del país y de la provincia, con erupciones en los años 2017-2018 y antecedentes en 1991.
Según señaló el especialista, “desde el mes de julio está en alerta térmica amarilla por un aumento en los parámetros de monitoreo que nosotros registramos”. Ese incremento en la actividad volcánica derivó en la emisión de gases y, en las últimas horas, de material particulado. “Durante la madrugada del día de ayer (viernes) se pudo registrar una columna de emisión de ceniza de baja altura, que alcanzó unos 250 metros por sobre el nivel del cráter, afectando mayormente los sectores más cercanos al volcán”, indicó.
Si bien las emanaciones se dispersaron hacia zonas rurales como Invernada del Viejo, no se registraron daños. “En principio, posterior a eso, el volcán ha ido disminuyendo esa emisión de ceniza, actualmente ya el viernes a la noche no volvíamos a registrar ceniza en superficie, y hoy es un día que está relativamente tranquilo”, sostuvo García, aunque advirtió que las condiciones meteorológicas pueden dificultar la visibilidad debido al temporal cordillerano.
El director del Observatorio detalló cómo se realiza el monitoreo de esta formación: “La red de monitoreo está conformada por un montón de instrumental a ambos lados de la cordillera rodeando el volcán, con sensores sismológicos principalmente, también sensores GPS, cámaras y además imágenes satelitales”. De acuerdo a sus registros, desde julio se incrementaron los movimientos asociados a fluidos en profundidad.
En relación con los procesos internos, García explicó que “el volcán tiene agua y gases en profundidad… creemos que aproximadamente entre unos 8 y unos 10 kilómetros de profundidad, que evidentemente está teniendo movimiento”. Esa interacción con un cuerpo magmático es la que provoca las emisiones actuales, principalmente a través del cráter número 3. “Mayormente se está emitiendo vapor de agua y en algunos casos gases volcánicos como dióxido de azufre”, señaló.
Para graficar el fenómeno, comparó el proceso con una acción cotidiana: “Es como cuando uno deja la pava en el fuego… empieza a salir un poco más de vapor y en algunos casos puede haber esta generación de material particulado o de ceniza volcánica”.
En cuanto a los escenarios futuros, García afirmó que la actividad podría encaminarse a un evento similar al de 2018. “Toda la sensación es que esto va camino lentamente a la generación de un proceso eruptivo similar al de 2018, que fue un proceso relativamente pequeño”, puntualizó. Sin embargo, descartó una erupción mayor en el corto plazo: “Por el momento, la información que nos indica los sensores no habría suficientes indicios como para pensar que podría ocurrir una erupción mayor”.
El experto recordó que desde julio ya se había elevado el nivel de alerta: “No lo podemos descartar en su totalidad, pero todos los escenarios que nosotros estamos manejando se vienen cumpliendo, por eso ya en el mes de julio se elevó este nivel de alerta técnica preventiva a color amarillo”.
La vigilancia también toma en cuenta los cambios estacionales, ya que en verano aumenta la presencia de personas en la zona y se habilita el paso internacional. “En verano hay más población, el paso se abre, con lo cual son escenarios a tener en consideración, que desde luego se están conversando con las autoridades de protección civil”, dijo García.
En ese sentido, el trabajo conjunto con organismos de seguridad es constante. “Con la información que actualmente manejamos, no se esperaría de que esto pudiera evolucionar más allá de lo que ya ocurrió por ejemplo en 2018-2019”, afirmó, aunque insistió en que el monitoreo es permanente: “Igualmente esto vamos a continuar con el monitoreo constante, y esto se va informando a través de los reportes que nosotros emitimos”.
El fenómeno volcánico, de momento, no ha tenido repercusiones en la población, pero las autoridades mantienen la vigilancia activa, atentos a cualquier variación en los parámetros que pudieran indicar un cambio en el comportamiento del Planchón Peteroa.







