El porvenir de la escuela

Aunque rigen pautas impuestas desde la gestión de Alfonsín (su carpa blanca de casi un año de receso escolar, con la justificación de la “capacitación” que servía para que los maestros aparecieran como artífices de la nueva currrícula escolar, perpetuante de pobreza, y con argumentos que convencían ya que con la fuga forzada de capitales más el consiguiente desempleo y la presencia de una bolsita “Pan”, los niños subalimentados no estaban en condiciones de aprender los contenidos básicos.
Las escuelas destinaron parte de sus actividades a “merenderos”. Lástima que no hubieran provisto de carne, proteínas y otros, y no esa leche aguada. Los gremios docentes se prendieron con compensaciones salariales y sustituyeron cometidos y, sin evaluaciones que evidenciaran algún control de gestión, la pirámide educativa se acható. Si algún docente disentía era tildado no sólo de antiprogresista, sino de fascista, en pleno consenso con el peronismo del señor Menen, que compró el producto enlatado. Los chilenos también probaron, pero comprobaron su ineficacia y lo sustituyeron. Aquí se dio por encarrilado el modernísimo sistema que aseguraría el porvenir de la Nación. Pero los hechos hablan más que las palabras de relato.
El hecho que la Universidad exija un examen de “comprensión de textos” es el reconocimiento oficial del terrible fracaso.
Las computadoras no garantizan que se alcance autonomía ni crecimiento en el desarrollo del educando. Ahora bien, sin lógica ni razonamiento autodeterminado sólo se apreta botones, por lo que la escuela se hace más que aburrida. Se opta por suscitar posibles consumidores y votantes en coto de caza. La energía está en la violencia, y la plenitud, en los ensayos de prácticas sexuales. Comienzan a democratizar la educación una invasión de resentidos que tratan de imponer sus frustaciones sublimadas en poder de tomas de colegios.
En la Constitución en Derechos, Obligaciones y Garantías, el Artículo 2° determina «El Estado Nacional tiene la responsabilidad principal de fijar y controlar el cumplimiento de la Política Educativa”.
La no escolaridad es = barbarie. Este proyecto ilustrado ya estaba en crisis, lo ideal hubiera sido cómo reemplazarlo no cómo continuarlo en una versión cada vez más raquítica.
En qué falla la escuela primaria: Los alumnos no comprenden lo que leen. La mayoría de los alumnos del ciclo secundario no saben estudiar ni tienen aptitud para hacer algo. Se genera un proletariado universitario con una participación que obstruye y que los padres acomodados buscan sortear de varias formas.
Lo que pasa con la educación pasa con la suerte de la Nación, que depende de los anónimos poderes extranjeros que la dirigen, cosa que no pasa en algunos países del Oriente próspero.

Lic Isabel Poccioni
DNI 6556824

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