El preocupante caso del “no gasoducto”

Hace casi exactamente un año, en este mismo espacio, evidenciábamos nuestra preocupación por el destino de la ampliación del gasoducto de la empresa GasAndes, a fin de que el proyecto llegara a nuestra ciudad para dar respuesta en cantidad y calidad de un fluido tan necesario como escaso en nuestra zona.
En aquella ocasión (21-7-18), y en el marco del recorte presupuestario que había decidido la administración nacional que comanda el presidente Macri para bajar el déficit fiscal y adecuarse a las exigencias que imponía e impone el FMI, nos preguntábamos si ese ajuste afectaría la concreción de la obra.
En nuestra edición de ayer destacamos que si bien la obra fue incluida en el presupuesto nacional del año pasado y a nivel local se realizaron las audiencias públicas pertinentes, los trabajos nunca comenzaron. Ello ha llevado a que legisladores provinciales del Sur le soliciten al Ejecutivo que tramite ante la Nación el inicio de las tareas.
Los sanrafaelinos sabemos de sobra que desde hace varios años la empresa Ecogas no habilita nuevas bocas de consumo atento a que la provisión de gas se encuentra al límite, por no decir sobrepasada. Asimismo, los especialistas aseguran que, sin el gasoducto, seguiremos sufriendo la falta de fluido para las industrias, las restricciones para la carga de GNC en los vehículos y hasta podría verse afectado el servicio domiciliario.
Está claro que la obra no es exclusiva responsabilidad de las autoridades nacionales, provinciales y departamentales actuales ya que, como quedó dicho, su solicitud data de casi diez años a esta parte. Sin embargo, a quienes hoy les toca ocupar los cargos públicos, también le corresponde brindar las respuestas y encarar las medidas tendientes a que las necesidades de la ciudadanía se vean satisfechas.
Hace un año decíamos que en los ámbitos oficiales donde se toman las decisiones el “habrá que esperar a ver qué pasa” se había tornado habitual para referirse el estado del proyecto. Por ahora, y preocupantemente, no pasa nada. O sí, pasó un año. Nada más.