La iniciativa de EDEMSA, en marcha desde el año 2002, busca garantizar el acceso seguro a la electricidad mediante un trabajo articulado con municipios, uniones vecinales y el ente regulador. En el último año, más de 1.100 familias fueron incorporadas al sistema en Mendoza.
El acceso a la energía eléctrica como derecho básico y servicio esencial es el eje central del programa Luz en Casa, una iniciativa impulsada por EDEMSA que desde hace más de dos décadas trabaja en la regularización y normalización del suministro eléctrico en barrios vulnerables de la provincia de Mendoza. En San Rafael, el programa se desarrolla de manera articulada con el municipio y distintas organizaciones comunitarias, permitiendo que familias que históricamente no contaban con el servicio puedan incorporarse al sistema en condiciones de seguridad y legalidad.
“El programa Luz en Casa es un programa de regularización y normalización de barrios, que el foco está puesto en asegurar un servicio de calidad para las familias de Mendoza, teniendo en cuenta algunas particularidades como la capacidad de pago de cada uno de los núcleos familiares”, explicó Renato Di Fabio, encargado de Relaciones Institucionales de EDEMSA, quien detalló a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la iniciativa contempla “facilidades, planes especiales y algunas contemplaciones especiales para asegurar un servicio de calidad para todos los usuarios”.
Historia y alcance del programa
El programa no es nuevo. Según precisó Di Fabio, “este es un programa que arrancó en el año 2002”, en un contexto marcado por la profunda crisis social y económica que atravesó el país. Desde entonces, su alcance ha crecido de manera sostenida. “Lleva a alcanzar más de 10.000 personas, unas 20.000 familias”, señaló el referente de la distribuidora eléctrica, al tiempo que destacó que solo en el último año “en el 2025 se lograron incorporar al sistema unas 1.100 familias en todo el área de concesión”.
En el caso particular de San Rafael, el trabajo conjunto con el Estado municipal resulta determinante. “Se ha trabajado muy vinculado al municipio, porque el municipio ha tenido que otorgar los permisos, liberar las calles al uso público, y EDEMSA se ha hecho cargo de lo que es la obra de electricidad”, detalló Di Fabio. Esta articulación permite no solo avanzar con las conexiones eléctricas, sino también con mejoras integrales en la infraestructura de los barrios.
El programa está dirigido principalmente a sectores que, por razones económicas o estructurales, no han podido acceder al servicio eléctrico formal. “Fundamentalmente está enfocado para esos barrios más humildes, que por alguna razón se les dificulta el acceso”, indicó el encargado de Relaciones Institucionales de EDEMSA. En este sentido, remarcó que la falta de electricidad suele derivar en prácticas peligrosas. “Muchas veces se produce el robo o el típico colgado con alguna conexión clandestina”, advirtió.

Seguridad y compromiso vecinal
Más allá del perjuicio que estas conexiones irregulares generan en la red eléctrica, Di Fabio subrayó que el principal problema es la seguridad. “Las conexiones clandestinas suelen ser precarias e inseguras y producen muchas veces accidentes”, afirmó. Por eso, el objetivo central del programa es que las familias puedan acceder al servicio “en condiciones de seguridad como si fuera un usuario más del sistema eléctrico de Mendoza”.
Uno de los aspectos que EDEMSA destaca del programa es la respuesta de los vecinos una vez que se concreta la regularización. “Tiene muy buena recepción este programa al punto de que la morosidad es muy baja en todas estas zonas regularizadas”, sostuvo Di Fabio, quien señaló que cuando se brinda la oportunidad de acceder al servicio en condiciones adecuadas, los usuarios valoran el esfuerzo y cumplen con el pago de las facturas.
El camino para acceder al programa implica la participación de múltiples actores. “Esto lo realiza la distribuidora, pero intervienen varios actores, entre ellos los más importantes son el municipio y el ente regulador”, explicó Di Fabio. A esto se suma un rol clave de las organizaciones barriales. “El camino para esto arranca también por la unión vecinal”, indicó, y agregó que “no tiene mucho sentido realizarlo en forma individual, sino en forma colectiva”.
Origen solidario
El origen del programa está estrechamente vinculado a acciones solidarias surgidas tras la crisis del año 2001. “Esto nació con la crisis del 2001, que se trasladó al 2002, y arrancó como un programa de asistencia por iniciativa de los propios colaboradores de EDEMSA”, relató Di Fabio. En sus comienzos, la iniciativa se denominó Copa de Leche y consistía en la colaboración con escuelas de zonas carenciadas. “Se empezaron a hacer charlas sobre uso racional de energía y fundamentalmente sobre seguridad”, recordó.
Con el tiempo, esas acciones se transformaron en una política sostenida. “A los pocos años ya estaba funcionando el programa Luz en Casa, tratando de normalizar los barrios que tenían algún tipo de necesidad”, explicó el referente de EDEMSA, quien remarcó que hoy el programa continúa creciendo y adaptándose a las realidades de cada comunidad durante las horas de trabajo diario.







