El regreso de las estufas a kerosene: una vieja alternativa que vuelve por el costo de la energía

Durante décadas fueron parte del paisaje habitual de los hogares argentinos. Las estufas a kerosene calentaban cocinas, comedores y habitaciones cuando el gas natural todavía no llegaba a muchos barrios y distritos.
Con el paso de los años quedaron relegadas, convertidas en una reliquia doméstica que parecía destinada al olvido. Sin embargo, el fuerte incremento en las tarifas de electricidad y gas está provocando un fenómeno inesperado: su regreso.
En San Rafael cada vez son más frecuentes las consultas, búsquedas y publicaciones vinculadas a este tipo de calefactores. En grupos de compra y venta de Facebook y Marketplace se ofrecen modelos usados a precios que arrancan en los 20 mil pesos, mientras que las versiones nuevas pueden superar los 300 mil pesos.

El principal inconveniente no es conseguir la estufa, sino encontrar el combustible. El kerosene, que durante gran parte del siglo XX estuvo presente en prácticamente todos los hogares para calefacción, limpieza, desinfección e incluso para encender el fuego, hoy se ha transformado en un producto difícil de hallar y con una comercialización cada vez más limitada.
Quienes buscan abastecerse señalan que todavía puede conseguirse en algunas estaciones de servicio de San Rafael, como las ubicadas en Salto de las Rosas, Urquiza y Adolfo Calle o Libertador y Sarmiento. El precio ronda actualmente los 3.000 pesos por litro.
ALTERNATIVAS AL GAS
El fenómeno también refleja una realidad energética que atraviesa a miles de familias del departamento. Según los datos del último Censo Nacional, 91.420 sanrafaelinos cocinan o se calefaccionan utilizando garrafas. A ellos se suman 5.212 personas que dependen de la electricidad ante la falta de acceso al gas natural, otras 5.242 que utilizan gas envasado a granel o en tubos (zepelín), cerca de 1.500 que recurren principalmente a la leña o el carbón y 406 que emplean otros combustibles, entre ellos el kerosene.

Más allá de la nostalgia, el regreso de estas estufas muestra cómo muchas familias buscan alternativas para enfrentar los costos de la calefacción durante los meses más fríos del año. Lo que hasta hace poco parecía un objeto destinado a los recuerdos de otra época vuelve a ocupar espacio en las conversaciones, los clasificados y algunos hogares del sur mendocino.
Aunque todavía se trata de un mercado reducido, el interés creciente demuestra que, frente a la necesidad, viejas soluciones pueden volver a cobrar protagonismo.