Aerobag llegó desde Europa como una alternativa para quienes salen en bici y temen sufrir un accidente. El dispositivo promete anticiparse a la caída antes del golpe y desplegar una bolsa que protege cuello, espalda, pecho y caderas, pensado tanto para recorridos urbanos como para deportistas profesionales.
El equipo se integra a la indumentaria de forma casi imperceptible: queda adherido al cuerpo sin entorpecer el pedaleo y garantiza libertad de movimiento. Los diseñadores destacan que su volumen en condiciones normales es mínimo, con una sensación parecida a llevar una prenda técnica más que un accesorio voluminoso.
Nueve sensores y activación en milisegundos para ganarle al impacto
El funcionamiento se apoya en electrónica y algoritmos que analizan la dinámica del ciclista. Nueve sensores vigilan postura y aceleraciones hasta 200 veces por segundo, buscando patrones que indiquen pérdida de control. Ese monitoreo continuo permite diferenciar una maniobra brusca de una caída real y activar el sistema sólo cuando es imprescindible.
Cuando el sistema determina riesgo inminente, interviene en milésimas: la puesta en marcha completa ocurre en unos 100 milisegundos, tiempo suficiente para inflar la bolsa y amortiguar el choque. El diseño prioriza la protección del cuello y la columna, además de cubrir costillas y caderas para disminuir la gravedad de los impactos.
Tras el despliegue, el airbag se repliega y se compacta para permitir que quien circula pueda continuar si su estado lo autoriza, una ventaja tanto en pruebas deportivas como en recorridos urbanos. Por ahora el producto se vende en Europa y la firma trabaja en certificaciones y acuerdos para ampliar mercados.

El desafío de sumar una capa extra de protección sin descuidar el casco
El dispositivo no pretende reemplazar todas las medidas de seguridad, sino sumar una capa extra en el instante crítico de la caída. Para especialistas, la llegada de soluciones así puede modificar la percepción del riesgo entre quienes evitan la bicicleta por miedo a lesionarse, aunque insisten en mantener otras precauciones.
Según la empresa, el Aerobag ya atravesó ensayos y pruebas de laboratorio que simulan distintos ángulos y velocidades de impacto. Se diseñó pensando tanto en ciclistas urbanos como en atletas de alto rendimiento, con el objetivo de reducir fracturas de columna, traumatismos cervicales y contusiones que complican la recuperación.
En la actualidad Aerobag está disponible en varios países europeos y la compañía espera llevarlo a otros mercados cuando completen las homologaciones necesarias. Mientras tanto, la recomendación sigue siendo combinar tecnologías nuevas con conducta segura: casco homologado, respeto de señales y atención al tránsito.
Fuente: La 100.







