La semana pasada, casi al mismo tiempo en que se conocían las tenebrosas cifras de pobreza e indigencia en el país, el presidente Milei y su hermana, “el jefe” –así, en masculino- Karina, se mostraban animados y contentos en el balcón de la Casa Rosada junto a la difícil de calificar Susana Giménez, quien por estas horas se encuentra promocionando (una vez) su programa televisivo, al que el mandatario seguramente concurrirá.
Los tres protagonistas de la foto parecían no registrar que se encontraban en un país con un 52,9% de pobres -24,9 millones de personas- ni que hay más de 8,5 millones de personas que no aseguran sus alimentos diarios por falta de fondos.
El fin de semana, en tanto, el propio Milei encabezó el lanzamiento de La Libertad Avanza a nivel nacional. En un acto propio de la “casta” que tanto critica, el presidente y –otra vez- “el jefe” encabezaron el encuentro en Parque Lezama donde, entre otras cosas, reafirmaron que encarnan “el mejor gobierno de la historia” y que, en las elecciones del año próximo, van a “llenar las legislaturas” de libertarios.
El idioma alemán tiene una palabra que no existe en español, schadenfreude, que indica placer por la desgracia ajena. Esta palabra alemana, compuesta por schaden (daño), y freude (alegría), describe el regodearse o regodeo. También un viejo refrán japonés dice: “La desgracia ajena sabe a miel” y una de las citas de Nietzsche fue: “Ver sufrir a los demás hace bien”.
La risa burlona que emerge a diario en el rostro del Presidente en varias de estas ocasiones pareciera surgir espontáneamente de sus emociones. Como si sintiera placer al humillar al destinatario violando su dignidad sádicamente.
Los humanos son la gloria y la escoria del universo, concluyó el filósofo francés Blaise Pascal en 1658. Poco ha cambiado. Amamos y odiamos. Ayudamos y lastimamos. Extendemos una mano y clavamos el cuchillo. Lo preocupante es cuando quien exacerba ese sadismo es la máxima autoridad de una comunidad.




