El satélite Saocom aportará datos para potenciar la actividad agrícola

El responsable del proyecto, Nicolás Renolfi, conversó con FM Vos (91.5) desde Estados Unidos

Tras el exitoso lanzamiento del satélite argentino Saocom 1A, Nicolás Renolfi, jefe del Proyecto por el INVAP, habló con FM Vos (91.5) y contó detalles de la utilidad del aparato y la trastienda de la larga etapa de desarrollo.
El satélite argentino es el primero en el mundo en poder medir humedad desde el espacio y brindará importantes datos en varias áreas. El análisis de estos datos servirá para realizar modelos para tomar decisiones sobre siembra, fertilización, fumigación y riego de campos, como así también predecir crecidas de cuencas hídricas, sequías y sitios con acumulación de agua.
Desde California, Estados Unidos, Renolfi habló con FM Vos (91.5) y se refirió a la importancia de haber podido bajar el peso del satélite y las funciones que cumplirá.
“El Saocom es un satélite de primera línea de tres toneladas, el más grande que ha hecho Argentina. Los satélites anteriores pesaban tres toneladas, pero la mitad era combustible, en éste sólo 100 kilos son de combustible. El radar del satélite permite manejo de emergencias y medir la humedad desde el espacio, vamos a ser la primera misión mundial en poder medir la humedad del espacio y puede tomar imágenes de día, noche o estando nublado”.
Otra posibilidad que tiene es que el radar penetra unos centímetros en el terreno y le permitirá medir el espesor del hielo, además de derrame de petróleo en mares, zonas anegadas, etc. También podría ser usado para ayudar a brindar datos sobre incendios de campo, aunque en este caso debería ser combinado con otro satélite.
“No es sensor de temperatura, sí de humedad. Si lo combinas con otro satélite, podrías predecir qué tan crítico sería el incendio, no mide vientos sobre la tierra”, consignó sobre la posibilidad de usarlo para incendios en Mendoza.
El satélite tomará 220 imágenes por día, llenando 4 o 5 terabytes diarios. Es un proyecto que arrancó en 2000 pero tuvo varias reformulaciones que demoraron su puesta a punto. Su impulso final fue en 2011, cuando se firmó un contrato de lanzamiento con SpaceX.
“El cohete de SpaceX tenía la capacidad suficiente para mover los 3 mil kilos que terminaron siendo”. Hubo etapas en las que trabajaron seis días a la semana en doble turno y por eso la satisfacción de ver el trabajo terminado en forma exitosa, al menos en lo que tiene que ver con el lanzamiento.
“Estoy hiperagradecido de haber sido parte de este equipo, hace un rato me largué a llorar. Ver concretado tanto esfuerzo, tantas cosas que salieron mal y que las tuvimos que hacer de nuevo… es una satisfacción muy grande”, señaló Renolfi.