Desde la Cámara de Jugueterías y Librerías de Mendoza advirtieron que, si bien el comercio minorista tuvo un desempeño algo mejor al previsto, los fabricantes e importadores registraron una caída del 7%. El ticket promedio rondó entre $50.000 y $60.000 y miran con cautela el impacto de la apertura de importaciones y la próxima temporada escolar.
El cierre de las fiestas de Navidad dejó un balance dispar para el sector de jugueterías y librerías en Mendoza. Mientras que los comercios de venta al público lograron sostener el movimiento diario gracias a la mercadería en stock, los fabricantes e importadores atravesaron un escenario más complejo, con una baja aproximada del 7% en las ventas. Así lo señaló el titular de la Cámara de Jugueterías y Librerías de Mendoza, Gustavo Fernández, quien analizó la dinámica del sector, el comportamiento del consumo y las expectativas de cara a los próximos meses.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Fernández explicó que la situación puede dividirse en dos realidades bien marcadas. “Nos podemos dividir en dos partes, por una parte los fabricantes y los importadores que han dado un informe que ha bajado el 7% aproximadamente la venta, y es real”, afirmó. En contrapartida, remarcó que “por otro lado tenemos los negocios de venta público, y por los comerciantes ha ido relativamente mejor para el día en día”.
Según detalló, esta diferencia responde en gran medida a la utilización de mercadería acumulada. “Todos los comerciantes tenían mercadería que les sobró y mucha del día a día, por eso los fabricantes y los importadores vendieron menos”, explicó, al tiempo que agregó: “Se vendió la mercadería que ha estado en stock y fue un poco mejor de lo que se esperaba, pero más que nada era porque había mercadería en el mercado dando vueltas”.
En cuanto al gasto de las familias, el referente de la Cámara indicó que el ticket promedio se ubicó por debajo del año pasado. “Aproximadamente alrededor de $50.000, más o menos $60.000, un poco menor que para la misma fecha del año pasado”, señaló. En ese sentido, aclaró que la comparación interanual sigue siendo negativa: “Cuando dijimos que era mejor, mejor al Día del Niño, pero no mejor que el año pasado”.

Otro de los puntos centrales del análisis estuvo vinculado a la apertura de importaciones y la baja de aranceles. Fernández sostuvo que, por el momento, el impacto todavía no se percibe de manera clara. “Todavía no lo vemos totalmente con esta baja de los aranceles”, afirmó, y explicó que “a los juguetes importados se aplicó recién después del mes de octubre y los importadores ya tenían la mercadería en sus depósitos”, lo que impidió trasladar ese beneficio a los precios. “Esperamos que para el año que viene ya se pueda visualizar”, añadió.
Sin embargo, advirtió que esta medida no necesariamente favorece a todos los actores del sector. “No es tan bueno también para los comerciantes, digamos fabricantes nacionales”, remarcó. En ese sentido, sostuvo que “a ellos no les han bajado los aranceles de la fabricación, o una baja en algunos impuestos que hacen que realmente se tengan que cargar sí o sí los precios”, lo que genera un escenario crítico. “Hay mucha gente que ha quedado fuera en la calle, fábricas que se están cerrando”, lamentó, y consideró que “el gobierno tendrá que atender a esa variable, a ese tipo de circunstancias, a ver cómo se soluciona”.
Respecto a la posible reducción de precios en los productos importados, Fernández fue cauto. “Calculando va a ser una baja de un 30% en algunos aranceles, lo cual va a representar quizás un 15%, un 10% en la baja de los productos”, explicó, aunque aclaró que “no va a abarcar a todos los productos, sino a algunos”, por lo que no se espera un impacto generalizado.
Concluida la etapa de las fiestas, el sector comienza a mirar de reojo la próxima temporada escolar, clave para las librerías. Al respecto, el titular de la Cámara señaló que no se esperan grandes cambios. “Creería que viene más o menos en la misma sintonía que estamos teniendo durante el año”, afirmó, y sostuvo que “no hemos visto que haya una gran cobranza de sueldo”. En ese contexto, anticipó que “vamos a seguir, por lo menos, hasta mediados del año en la misma sintonía”.
La cautela domina las decisiones de los comerciantes. “Somos muy cautos a la hora de comprar mercadería, porque realmente no sabemos qué va a pasar”, expresó Fernández, y resumió la situación con una frase habitual en el sector: “Hacemos futurología todos los comerciantes y compramos para ver lo que vamos a vender”.
El cambio en el contexto inflacionario también modificó los hábitos de consumo. “Ya la inflación ha dejado de ser un poco un problema, entonces ya se compra lo justo”, indicó. Recordó que años anteriores muchas familias adelantaban compras por temor a las subas de precios, algo que hoy prácticamente desapareció. “Ahora ya no, hay muy poco”, afirmó, y explicó que antes “si les anticipaba 2 meses o 3 meses a comprar los útiles, ya se les estaba ganando el 30% o el 40%”.
No obstante, aclaró que esta situación no implica una mejora del poder adquisitivo. “Eso por ahora está frenado, pero también es una realidad que a la gente no le sirve, no le alcanza”, sostuvo, y enumeró que “los servicios han subido enormemente, los alquileres han subido enormemente”. Por ese motivo, señaló que “están comprando los útiles necesarios”, lo que anticipa una temporada escolar ajustada.
Finalmente, Fernández mencionó un factor externo que podría beneficiar al comercio local: la menor conveniencia de comprar en Chile. “El hecho de que ya no convenga tanto ir a Chile también puede repercutir en nuestros locales”, afirmó, y sostuvo que esa situación se refleja claramente en los pasos fronterizos. “Está representado en las colas que puede haber una demora hora y media, más o menos 2 horas, cuando habían 5, 6 o 7 horas”, concluyó.







