En San Rafael, el trabajo territorial que el SEDRONAR desarrolla en materia de prevención del consumo problemático de sustancias ha sumado una dimensión clave: la educativa. A través de un programa de alcance nacional, este organismo que depende de Presidencia de la Nación lleva adelante múltiples acciones dentro de las escuelas del departamento, en coordinación con otros actores estatales y organizaciones de la comunidad.
Arturo Ratto, titular del SEDRONAR en San Rafael, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que la institución “es el área de salud nacional que trabaja lo que es la prevención y la atención en un primer momento” frente al consumo de sustancias. Actualmente, en nuestra ciudad “desarrolla varios programas simultáneos”, entre ellos el denominado Prevención en Entornos Educativos, que permite la realización de talleres en diferentes establecimientos escolares.
“Trabajamos muy articulado con la Municipalidad, que es un convenio para estar acá, con lugar y espacios”, indicó. Y detalló que la actividad no se limita a una sede: “No solamente trabajamos en el dispositivo que está en el barrio El Sosneado, en los edificios del sur de calle Los Filtros, sino también en otros barrios”.
En cuanto al programa educativo, Ratto comentó que se conforma por un equipo multidisciplinario con “profesionales de psicología, de educación física, de trabajo social, que asisten a espacios escolares y trabajan en variedad de informaciones preventivas para estudiantes y también para personal de la escuela”. La modalidad, explicó, es rotativa, atendiendo a una agenda que responde a la demanda de los propios establecimientos.
“Lo que hacemos es un taller participativo, donde problematizamos sobre las consecuencias del consumo de drogas en nuestra salud, tanto a nivel orgánico como también en nuestra salud mental. También cómo afecta a otros, a las familias, a las parejas, a los hijos”, describió. El enfoque, agregó, es cuestionar una mirada cada vez más extendida entre jóvenes: “Esta idea de que es necesario en este mundo consumista solamente divertirse ingiriendo sustancias, y nosotros creemos que no. Por eso trabajamos en talleres preventivos para que veamos también otras opciones: hablar de vínculos, de amistad, de felicidad”.
Consultado sobre los niveles educativos en los que intervienen, Ratto precisó que “trabajamos principalmente en nivel secundario, tanto en media como en jóvenes y adultos, que es lo que más se demanda, porque estamos en poblaciones donde el uso de sustancias, sean legales o ilegales, es regular y permanente”. Sin embargo, también reconoció intervenciones en el nivel primario: “Se ha trabajado con referentes y con los propios niños cuando se detectan episodios culturales naturalizados, que hay que problematizar”.
La presencia del SEDRONAR en estos ámbitos suele responder a la inquietud de los propios docentes. “Los directivos están muy preocupados y nos solicitan talleres junto con los estudiantes. Lo importante es no solo trabajar con ellos, sino también con los adultos que los rodean”, indicó.
Respecto a la recepción de los jóvenes, Ratto fue claro: “Nos encontramos a veces con situaciones muy naturalizadas. Creen que hay sustancias que si las combinas con esto o aquello, no hacen tanto daño, lo vieron en un TikTok o en un reel. Hay mucha falta de información, y también muchos mitos sobre la supuesta capacidad de dominar la sustancia”.
En ese sentido, alertó que “toda sustancia es dañina para el organismo” y que sus efectos varían según factores como “el estado emocional, el peso, si se combina con comida o con otras sustancias”. Por eso, subrayó, “no hace falta consumir todos los días para tener un problema; una vez por semana puede ser muy peligroso, y puede haber daños irreversibles”.
Ratto señaló que durante los talleres, los adolescentes suelen mostrar “una sensación de dominación de la sustancia, creen que saben lo que les hace, pero no tienen todos los efectos claros”. En ese punto, sostuvo que “la sustancia siempre ocupa un lugar, un faltante o algo que no sabemos cómo resolver. Y genera esa recompensa rápida. Ahí es donde se pone más lindo el taller, porque implica hablar de lo privado, de lo sensible”.
El titular del SEDRONAR también vinculó el consumo con las presiones del modelo social actual. “Vivimos en un sistema de consumo que nos incita todo el tiempo a tener cosas para ser felices. Cuando no las tenemos, aparece la ansiedad y con ella la sustancia: ‘usame, relajate’. Y se instala esa felicidad mentirosa que genera el efecto de las drogas”.
Por eso, remarcó, el trabajo preventivo no puede limitarse a los jóvenes. “Necesitamos una familia que sea involucrada, adultos responsables. Pero muchas veces estos adultos también vienen sin información y con naturalización del consumo. Es un trabajo más integral”.
Y añadió: “Si un pibe de 10 años cuenta en la escuela que el fin de semana tomó cerveza y se ríe, es porque está fallando el sistema familiar de cuidado. No están pudiendo resguardar, ni proyectar el daño que genera”.
Ratto fue enfático en que, aunque la información puede resultar incómoda, es el punto de partida necesario. “Nos dicen que se aburren con la información, pero la información de riesgo es fundamental. Y cuando los chicos tienen más información, cambian los hábitos. Eso es lo que más nos preocupa: que con información y acompañamiento, el adolescente puede ser responsable de lo que le está pasando”.







