El termómetro social de 2026: «La sociedad argentina avala el rumbo, pero espera resultados palpables en el bolsillo»

Aníbal Urios, director de DC Consultores, analizó los resultados de su último relevamiento nacional, donde se destaca una consolidación del apoyo a la gestión de Javier Milei tras las elecciones legislativas de octubre. En un escenario donde el pragmatismo le gana a la ideología, el consultor advierte sobre un cambio de paradigma económico y la necesidad de que el gobierno traduzca la estabilidad en bienestar cotidiano.
La «motosierra» bajo el consenso social
A pesar del tiempo transcurrido y la profundidad de los ajustes, el humor social parece mantener un núcleo de apoyo sólido respecto al control del gasto público. Según el último informe de DC Consultores, la percepción del rumbo económico mantiene cifras que sorprenden a la oposición. «Mes a mes venimos midiendo lo que llamamos el ‘termómetro social’ para ver cómo está esa relación entre el ciudadano y el dirigente, que venía muy rota. Hoy, el 60% de los argentinos dice que el rumbo de la ‘motosierra’ está bien. El ciudadano sentía que los vicios de la vieja política y los gastos innecesarios del Estado eran lo que más molestaba», comentó Urios en FM Vos 94.5.
«Además, un 62% está de acuerdo con el rumbo económico y el control del gasto. Es un dato no menor que refleja un consenso sobre la baja de la inflación y la necesidad de reformas para el desarrollo», continuó exponiendo.
El sector privado: del «Estado estorbo» al horizonte auspicioso
Uno de los datos más robustos del relevamiento es la mirada del sector privado, que parece haber encontrado en la actual gestión un interlocutor más afín a sus necesidades de desarrollo, incluso frente a la caída del consumo. «Preguntamos específicamente sobre la relación del privado con este gobierno y el 77% está de acuerdo con el modelo de Javier Milei. Ven una impronta donde el Estado deja de ser ese ‘estorbo’ en el desarrollo para convertirse en un aliado», destacó el consultor político.
«Más allá de la coyuntura difícil de retracción del consumo que les toca sobrellevar, el sector privado ve las reformas planteadas como algo auspicioso para el horizonte económico», siguió diciendo.

Cambio de paradigma: ¿El fin de la hegemonía del campo?
Uno de los hallazgos más disruptivos de la encuesta es la percepción sobre qué sectores traccionarán la economía argentina en los próximos años. El histórico protagonismo de la Pampa Húmeda parece estar cediendo terreno en el imaginario colectivo ante el avance de la energía y la minería. «Lo denominamos ‘el dato incómodo’. En la cabeza de todos siempre estuvo que el motor de la Argentina es el campo, pero hoy la sociedad no ve a Buenos Aires ni a la Pampa como el gran motor de lo que viene. El desarrollo ahora se percibe ‘abajo del suelo’ y no en lo que crece arriba: Vaca Muerta, la minería y el litio en el norte son el nuevo eje», aseguró el director de DC Consultores.
«Es un cambio de paradigma total que los gobiernos provinciales y el sector agropecuario deberán analizar con detenimiento», observó.
Del conflicto al consenso: la nueva figura presidencial
Tras las legislativas de octubre, Urios observó un viraje estratégico en la figura del presidente, quien pasó de un estilo confrontativo a uno de mayor apertura y negociación, algo que la sociedad recibe positivamente. «Veníamos de un presidente cerrado que se peleaba con todo el mundo, pero hoy vemos un matiz distinto, que busca acuerdos con gobernadores y consensos en el Congreso. Creo que la derrota de septiembre en la provincia de Buenos Aires fue un punto de inflexión que lo llevó a este nuevo eje de diálogo», opinó al respecto.
«La incorporación de figuras como Diego Santilli ha sido un acierto para dar oxígeno a la relación con las provincias. La gente ya perdió la ingenuidad, prefiere el diálogo y la resolución de problemas reales antes que las grandes disputas ideológicas que huelen a naftalina», destacó.
Expectativas 2026: el desafío del bolsillo
Para el consultor, el año actual representa una prueba de fuego para el gobierno. La paciencia social tiene un límite que está marcado por la economía doméstica. «Este es el año donde la gente espera que el desarrollo llegue a la cotidianeidad, al bolsillo. Es un arma de doble filo: las buenas noticias alimentan las expectativas, pero si los resultados concretos no llegan a sentirse en la economía de cada familia, pueden empezar los cuestionamientos», consideró.
«Milei tiene el pulso de la calle, pero necesitará generar buenas noticias palpables para dejar plantado el escenario del 2027. Por ahora, cuenta con el viento de cola de una oposición que no logra ofrecer nada nuevo», completó al cierre de la comunicación.