Una semana después de que Diario San Rafael expusiera la polémica por la presencia de prácticas de vehículos 4×4 en uno de los sectores más concurridos del embalse El Tigre, San Rafael, este domingo el panorama fue diferente. Hubo una importante cantidad de visitantes, aunque se advirtió una marcada disminución de camionetas ingresando hasta la denominada “zona de las piedras”.
La publicación de Diario San Rafael sobre la irrupción de vehículos 4×4 en uno de los espacios naturales más elegidos del embalse El Tigre no pasó inadvertida. El artículo se viralizó en redes sociales, generó numerosas reacciones y abrió un intenso debate entre quienes reclaman preservar la tranquilidad del lugar y quienes consideran legítima la práctica de travesías en un escenario que, por sus características, resulta atractivo para este tipo de vehículos.
Una semana después, durante una nueva visita al lugar, el panorama resultó sensiblemente diferente. Se pudo advertir una merma significativa en la presencia de camionetas 4×4 en el sector de las piedras, especialmente en comparación con lo observado el domingo anterior, cuando la circulación de estos vehículos había generado molestias entre quienes habían elegido el lugar para disfrutar de una jornada de descanso y contacto con la naturaleza.
La postal de este domingo estuvo protagonizada principalmente por familias, grupos de amigos, turistas y sanrafaelinos que dejaron sus vehículos a distancia y recorrieron caminando el trayecto hasta llegar a uno de los puntos más impactantes del embalse. Pese a la importante cantidad de personas presentes, el escenario mostró una dinámica distinta, con menor circulación vehicular y una convivencia mucho más armónica entre quienes concurrieron al sector.

No existe hasta el momento información que permita determinar si hubo controles específicos o alguna disposición particular vinculada al ingreso de vehículos. Sin embargo, resulta inevitable advertir que el cambio se produjo inmediatamente después de que la situación adquiriera notoriedad pública y generara una discusión que trascendió ampliamente la publicación original.
La nota de Diario San Rafael no buscó cuestionar a quienes practican actividades con vehículos 4×4 ni desconocer el atractivo que ofrece El Tigre para este tipo de travesías. El eje estuvo puesto en la necesidad de encontrar un equilibrio entre diferentes maneras de disfrutar un mismo espacio natural, especialmente cuando determinadas prácticas pueden terminar afectando la experiencia de quienes llegan hasta allí en busca de silencio, tranquilidad y contacto directo con el paisaje.
Por eso, el debate probablemente no deba reducirse a una discusión entre quienes están a favor o en contra de los vehículos 4×4. El desafío pasa por ordenar los usos, establecer límites razonables y encontrar mecanismos que permitan compatibilizar distintas actividades sin que una termine imponiéndose sobre la otra.
Lo ocurrido este domingo dejó, al menos, una señal positiva. Con una importante cantidad de visitantes pero una presencia sensiblemente menor de vehículos en la zona de las piedras, el lugar recuperó buena parte de esa tranquilidad que había originado el reclamo días atrás. Y también confirmó algo que muchas veces ocurre cuando una problemática logra instalarse en la agenda pública: visibilizarla, discutirla y ponerla bajo la mirada de la comunidad puede ser el primer paso para empezar a modificar una realidad.


