El Túnel de Baja Altura Las Leñas nos llevará al despegue definitivo

Décadas de proyectos interminables de toda índole planificamos en el sur mendocino y sin embargo poco logramos que se efectivice; debemos asumir que hay temas muy importantes como el Túnel de Baja Altura Las Leñas que se nos puede escapar definitivamente.
En San Juan está la competencia (sana) para ver quien consigue hacer un túnel que atraviese la cordillera y permita el tránsito de personas y cargas todos los días del año, en esa provincia el tema está más adelantado y también necesitan un túnel de unos 14 kms para lograrlo en el Paso de Agua Negra.
Parece que no nos hemos dado cuenta de la importancia que tiene lograr un corredor internacional que permita ingresar de una vez por todas al vertiginoso comercio mundial con todo lo que eso significa.
América del Sur está conectando puertos del Pacífico con el Atlántico en forma vertiginosa, por ejemplo el Corredor Internacional Capricornio, permitiendo que el comercio mundial saque sus productos o ingrese mercaderías entre los puertos de San Pablo en Brasil con El Chancay Perú, Antofagasta Chile y otros; pronto las carreteras de unión estarán concluidas y a eso se le agregará un año más tarde el ferrocarril que unirá a los dos océanos también.
Sin dudas ese corredor, con sus variantes, moverá el comercio de Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú y centro y norte de Argentina.
Eso implica que quedará para desplazar comercialmente la producción de parte del centro de Argentina, el sur de nuestro país y centro y sur de Chile; éste comercio se deberá mover por algún paso que funcione todo el año y ahí volvemos a las alternativas del principio ¿será Agua Negra o Las Leñas?, ojalá sean ambos, pero estamos en tiempos difíciles y las grandes obras de infraestructura necesitan resolverse con inteligencia y prontitud.
En estos momentos el Banco Interamericano de Desarrollo, a través de su presidente IIan Goldfajn manifiesta que su organismo incrementará su actividad en Argentina y recuerda que en estos momentos existe un acuerdo entre el BID y nuestro país que permitiría completar U$D 10 mil millones para obras de infraestructura principalmente, inversiones privadas y sectores productivos (Fuente Diario Clarín).
Aquí viene la pregunta ¿podrá estar allí el capital que se necesitaría para realizar la construcción del Túnel de Baja Altura Las Leñas? O dejaremos pasar otra oportunidad, como tantas que se han sucedido a través de las décadas y nos tiene atrapados en un proyecto eterno que nos mantiene encerrados en nuestro sur mendocino, con enorme potencial económico pero que en estos momentos presenta utilización mínima de mano de obra y maquinarias y galpones que se siguen deteriorando por falta de uso y no lo podemos negar.
En estos días se habla que se le solicitará al gobierno provincial que permita utilizar fondos del resarcimiento para realizar los últimos estudios en la zona del emplazamiento del túnel y suponiendo que se logre, se habrá dado un paso más y después qué?
En los últimos años se dieron pasos muy importantes como la unión de los tres departamentos del sur provincial y las reuniones constantes con sus pares de las regiones chilenas al otro lado de la cordillera, hay voluntad de ambas partes y hasta el interés de los gobiernos nacionales respectivos y hasta el gobierno provincial mostró por fin algo de preocupación y todos sabemos que nuestro sur estuvo siempre relegado, algunas veces por la indiferencia norteña y otras porque no hemos reclamado nuestras soluciones con la celeridad y energía que se necesita para lograr las grandes obras, debemos admitirlo.
El BID siempre fue uno de los organismos dispuestos a apoyar la realización de emprendimientos de esta naturaleza, hoy es una posibilidad para conseguirlo, hay otras también y deberíamos analizarlo con la convicción de que ahí puede estar lo que se necesita para atravesar de una vez por todas la cordillera con un paso de baja altura abierto en forma permanente como se necesita en el dinámico comercio mundial actual. El despegue definitivo lo veremos cuando lleguemos al otro lado del túnel.

Por Enrique Mario Barrera