El urgente rescate del mundo laboral argentino
La pandemia generó, por supuesto, un impacto en términos de desocupación en nuestro país. Pero lo cierto es que el golpe en el mundo laboral no fue el que se esperaba, debido a que prácticamente por decreto se prohibieron los despidos, frente al desplome brutal que hubo en el PBI y, de acuerdo a los números oficiales, en el tercer trimestre del año pasado, la tasa de desempleo en Argentina cayó a 11,7% frente al 13,1% del trimestre anterior.
No obstante, la actualidad del mundo laboral nacional y de sus protagonistas sigue distando bastante de ser la ideal.
La pérdida del poder adquisitivo de los asalariados es una clara consecuencia del proceso inflacionario que ya es endémico en nuestra historia pero que en los últimos años volvió a tocar guarismos cercanos al 60% anual, mientras que la inmensa mayoría de los salarios no estuvieron ni cerca de esos incrementos (cuando los hubo).
En tanto, la situación de quienes están llamados a generar empleo tampoco es sencilla. Solo a modo de ejemplo, las Pequeñas y Medianas Empresas son las responsables del 70% o más de los puestos laborales del país y, sin embargo, ese sector ha sido uno de los más perjudicados por las medidas económicas nacionales.
El drama de la marginalidad que experimenta el país se remite a varias décadas atrás pero ahora hunde más profundamente sus raíces en una pobreza estructural que se caracteriza por la ausencia de mecanismos de creación de empleo y el consecuente crecimiento de los bolsones de excluidos. A tal punto llega el flagelo que los especialistas estiman que salir de este estado llevará al menos una o dos generaciones.
Uno de los desafíos más acuciantes para quienes hoy conducen los destinos del país es crear las condiciones necesarias para que se genere empleo de calidad y proteger a quienes lo brinda. Para crecer, desarrollarnos y generar un entramado social con un mayor equilibrio e igualdad de oportunidades, se necesita, sine qua non y sin dilaciones, generar más y mejor empleo en todo el país. Cualquier otra salida será un atajo efímero.