El Volcán de Fuego de Guatemala, cada vez más peligroso

Una columna de humo que asciende a casi cinco mil metros, emanaciones de lava y ruidos atemorizantes era hoy la escenografía en torno al Volcán de Fuego de Guatemala, que erupciona por cuarta vez en el año, cada vez con más intensidad.

Según un boletín del ente especializado local, el Insivumeh, el cono ha presentado “un incremento en su actividad durante las últimas horas desarrollando una nueva fase eruptiva, la cuarta del 2018”. En el volcán, detalla el reporte reproducido por el portal del diario Prensa Libre, se registran constantes explosiones con características “débiles y moderadas, con una columna de ceniza a una altura aproximada de 4 mil 800 metros sobres el nivel del mar que se desplaza a 20 kilómetros oeste y suroeste”.

Las localidades de Panimaché, El, Porvenir, Morelia, Santa Sofia, Sangre de Cristo, Finca Palo Verde, San Pedro Yepocapa, las comunidades más cercanas al cono, están sufriendo lluvias de cenizas. Insivumeh también habló de emanaciones incandescente en el cráter que se elevan a una altura aproximada de 200 a 300 metros, originando avalanchas débiles y moderadas en el contorno.

Hay flujos de lava de mil metros en dirección a las barrancas Ceniza, por lo que la recomendación a los lugareños es no acercarse. Las explosiones, según Prensa Libre, incluso causan vibración en techos y ventanas de viviendas cercanas al volcán, que según los expertos seguirá emitiendo lava y cenizas.

La situación es de alerta y las autoridades están extremando los recaudos. David De León, vocero de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), dijo que la institución comenzó a visitar diferentes sectores cercanos al coloso para informar sobre la situación.

La Ruta Nacional 14 fue cerrada pero muchos usuarios quitaron la señalización y avanzaron por zonas vedadas pese a las recomendaciones en contrario. El Volcán de Fuego está situado entre los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango, en el centro-sur de Guatemala. Es uno de los más impresionantes de Centroamérica y sus erupciones son violentas.

Probablemente es el volcán más activo desde la Conquista, a tal extremo que el conquistador Pedro de Alvarado pudo verlo en erupción en 1524, según el mismo lo reportó en diarios oficiales de viaje.