El 2021, año electoral en Argentina. Elecciones de medio término que se desarrollarán en un ambiente distinto a lo habitual en todo sentido. Por un lado la pandemia con vacunación en curso y por otro un momento político vehemente y desesperación por ganar poder, en el medio un vapuleado país que depende del estado de ánimo de una política nacional mediocre que se empeña en mantener la vida ciudadana en el pantano permanentemente.
Y en este contexto y faltando solo unas semanas para iniciar la contienda, hay temas muy importantes que se deben tratar con cierta antelación para evitar consecuencias raras que surgen de las elecciones y que pueden ser desde un pequeño error por improvisación hasta una acción de fraude descomunal por hacer las cosas “a la ligera” y no ponerles la seriedad que un acto de esa naturaleza merece.
Uno de los temas más importantes en una elección está dado por el sistema de escrutinio informático a utilizar y asegurar transparencia en un acto electoral y que debe definirse y acordarse con la mayor antelación posible ¿Por qué conviene resolver este tema ahora? Para no tener las incertidumbres que se presentaron en las elecciones anteriores cuando se produjo una demora de una hora y cuarto en la publicación de resultados y cuando estos se comenzaron a dar dieron ciertas tendencias que motivaron dudas nunca aclaradas. En esa oportunidad se utilizó un software venezolano y se produjo, en los días previos al comicio, una airada y desmedida discusión, por lo menos mediática, entre el oficialismo de ese entonces Juntos por el Cambio y la oposición Frente de Todos, puesto que 72 horas antes de una elección se debe dar una copia del software a la fuerza opositora. La duda estuvo centrada en qué pasó entre la hora 21 del día de las PASO, momento en que se debía comenzar a dar los datos de los resultados parciales y el bache de 75 minutos que se dió en la transmisión motivando sospechas hacia el procedimiento. Hay que hacer analizar por expertos en informática de todos los partidos políticos participantes la calidad e inviolabilidad de cuanto software se utilice, y tomar todos los recaudos posibles para evitar cualquier posibilidad de hackeo y poder lograr la transparencia que se necesita en eventos tan importantes.
Son tiempos de ambición desmedida de poder y fanatismo político como nunca se ha visto, lo que obliga a resolver estos temas delicados en forma anticipada. Cuidado absoluto de las urnas antes durante y después del comicio, control de boletas y la confección del acta definitiva de cada mesa deberá tener un control estricto de parte de las autoridades de mesa, fiscales y fuerzas de seguridad.
Tenemos antecedentes de “cosas raras” que han ocurrido en elecciones pasadas como votos dañados, urnas que salen de la escuela y son intervenidas en autos particulares, urnas quemadas y demás anomalías que desvirtúan uno de las acciones más importantes que tienen los pueblos, que es la de elegir democráticamente a sus representantes. No son tiempos normales los que vivimos por la pandemia y la misma política, y ello obliga a extremar las medidas de seguridad por el bien de la República.
por Enrique
Mario Barrera







