La industria madre de Mendoza se encuentra en un punto de inflexión. Así lo describe el diputado provincial Germán Gómez (PJ), quien presentó en la Legislatura un informe pormenorizado que enciende las alarmas sobre la sostenibilidad del sector. En una entrevista con FM Vos 94.5, el legislador sanrafaelino desglosó los indicadores más críticos que, a su juicio, demuestran que la crisis ya no es solo de mercado, sino estructural.
Ante un escenario de sobrestock, caída estrepitosa de exportaciones e importaciones récord, Gómez exige una intervención política contundente y la creación de un fondo de emergencia para proteger al productor.
Los indicadores de la emergencia
El informe presentado por el legislador no se basa en percepciones explicó, sino en datos duros que reflejan una «tormenta perfecta» para la producción local. Según Gómez, la combinación de variables externas e internas está asfixiando a toda la cadena, desde el pequeño productor hasta las grandes bodegas.
«Hay varios indicadores alarmantes: caída en las exportaciones, incremento en las importaciones, problemas de costos y precios, sobrestock de vinos, aumento de insumos, crisis financiera en bodegas y caída del consumo interno», expuso de entrada.
La paradoja del vino importado
Uno de los puntos más polémicos del informe es el ingreso de vino extranjero en un mercado interno que ya se encuentra saturado y con el consumo deprimido. «Es alarmante el incremento de las importaciones. En 2024 ingresaron a la Argentina 4.500.000 litros de vino; veníamos de promedios de 200.000 o 300.000 litros. Ese vino importado hoy está en nuestras góndolas y supermercados mientras nosotros tenemos un sobrestock que va a complicar severamente a los productores en esta cosecha, porque no van a tener dónde colocar su producción», declaró el diputado.

La agenda política: ¿Desequilibrio o crisis profunda?
El diputado Germán Gómez cuestionó duramente la postura del Ministerio de Producción y reclamó un planteo formal de la provincia ante el Gobierno nacional. Para el legislador, la respuesta oficial es insuficiente y carece de una estrategia de fondo.
«Instar a los productores a ‘defender el precio’ es una expresión sin fundamento ni sustento en este contexto. Se requiere una medida política acorde. El ministro habla de que el mercado se está ajustando, pero esto no es una cuestión de mercado, es una crisis profunda», expresó. Gómez subrayó que Mendoza debe hacer valer su peso específico: «Nuestra industria madre produce el 80% del vino del país. No podemos permitir que el sector se caiga por una mirada de costado del Ejecutivo».
Hacia un paquete de medidas urgentes
Para el bloque opositor, la solución requiere de una batería de herramientas que atiendan lo financiero, lo impositivo y lo energético. Gómez propone declarar la emergencia y buscar alternativas como la creación de un fondo tendiente a cuidar el precio del vino, regular las importaciones, flexibilizar créditos y otorgar bajas en los costos energéticos.
«La solución no pasa por una sola medida; tiene que ser un paquete con fuerte decisión política. No podemos permitir que la industria se caiga por diferencias partidarias», sostuvo.
El impacto social y el riesgo de abandono
La preocupación final del legislador radica en el tejido social que sostiene la actividad, especialmente en el sur mendocino. «Tenemos más de 5.000 productores primarios en la provincia, muchos en San Rafael. Si el sector bodeguero ofrece hoy el 50% de los costos reales al productor, lo único que se logra es profundizar la pérdida de viñedos y el abandono de tareas», advirtió.
Gómez concluyó con una visión tajante sobre la realidad del mercado local: «La caída del consumo no es cultural, es netamente económica: la gente no tiene plata. Es hora de tener una visión estratégica y defender nuestra producción».







