El presidente de la Federación Argentina de la Industria del Pan, Miguel Ángel Di Betta, salió al cruce de las recientes declaraciones de un referente de Buenos Aires, quien afirmó que 14.000 panaderías habían cerrado en el último año y medio. En diálogo con FM Vos 94.5, calificó estas cifras como totalmente una mentira y denunció que solo buscan alarmar a la gente.
«Esas cifras son una mentira que no se condicen con la realidad. Acá hay otro problema de fondo que afecta a la industria y es que sí hay un aumento de panaderías que cierran oficialmente para para reabrir a puertas cerradas y trabajar de manera clandestina. De eso modo no pagan impuestos ni dan empleo en blanco», declaró Di Betta.
«Este fenómeno es un riesgo para la salud del consumidor, ya que el pan no deja de ser un alimento. El cliente tiene que ver dónde se fabrica, cómo se hace, y las condiciones de limpieza del lugar donde se elabora el producto», remarcó.
Costos y motivos políticos detrás de las
declaraciones
Igualmente, en medio de la conversación, Di Betta reconoció que el sector enfrenta grandes desafíos. «Si bien las ventas verdaderamente han bajado, el problema de los altos costos fijos—como impuestos, seguros, salarios, gas y luz—ha impulsado a muchos a operar en la ilegalidad», subrayó.
Más adelante, el dirigente señaló que las declaraciones de su par de Buenos Aires, realizadas en la antesala de las elecciones, tienen una intencionalidad política. “No me voy a meter en la política porque yo soy un empresario, no soy un político, pero algo tiene que ver, por supuesto”, afirmó.
«Este tipo de declaraciones, que no son verdaderas, solo perjudican al sector y hacen que la gente desconfíe de las panaderías, que se esfuerzan por dar un producto de calidad», aseguró.
Para abordar la situación en general, Di Betta anunció que tendrá una reunión en Buenos Aires con el ministro de Industria, donde participarán todas las cámaras del sector. «El objetivo es trabajar con el gobierno para que nos ayude un poco, que se ponga a trabajar firme con esto, porque verdaderamente no nos sirve a nosotros y no les sirve a ellos”, refiriéndose a la pérdida de recaudación que produce la informalidad en la industria.







