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Empresarios y trabajadores encienden alarmas por el deterioro de la actividad económica y la dificultad para competir

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Referentes de la producción, el comercio y el sector laboral analizaron la situación económica en el programa “Todas las voces” que emite Fm Vos 94.5 los sábados de 10 a 12.30 hs.. Los diferentes actores coincidieron en que el panorama actual es complejo y que las economías regionales enfrentan serios problemas para sostener la actividad y el empleo.

La situación económica que atraviesan distintos sectores productivos de San Rafael y la provincia de Mendoza fue el eje de un extenso análisis durante el programa radial “Todas las voces”, que se emite por FM Vos 94.5 y es conducido por Ariel Sat y Alejandro Sosa. En el estudio participaron el presidente de la Sociedad Rural de San Rafael, Marcelo Serrano; la representante de la Cámara de Comercio local, titular de la cooperadora del INTA y productora de ciruelas, Cecilia Albornoz; y el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación, Ricardo Bertero. A lo largo de la conversación, los tres coincidieron en que existe una crisis profunda que afecta a la producción, al empleo y al consumo, aunque cada uno lo explicó desde su propia perspectiva y experiencia dentro de la actividad económica.

Consultada sobre si efectivamente puede hablarse de un contexto de crisis, Cecilia Albornoz fue categórica. “Considero que sí. Y es la señora crisis, no solo para el sector agropecuario, sino para todos los sectores”, afirmó al iniciar el intercambio. Desde su experiencia como productora y deshidratadora de ciruela, señaló que el escenario actual impacta con especial dureza sobre las economías regionales y, particularmente, sobre los pequeños productores.

Serrano, Albornoz y Bertero en los estudios de Fm Vos 94.5

“Es muy necesario que la sociedad mire para saber qué va a pasar con su contexto económico, que está golpeando terriblemente. El agropecuario en lo particular está devastado. La gente ya está padeciendo, sobre todo el productor más pequeño”, explicó.

Albornoz aclaró que su análisis no se basa en un enfoque técnico desde la economía, sino en la experiencia cotidiana de quien produce. “Yo me sitúo desde la producción de ciruela, que es lo que hago, productor y deshidratador de ciruela. ¿A dónde apunto? A las economías que rigen nuestro país. No soy economista, no tengo una perspectiva específica desde el área económica. Lo que sí puedo ver es lo que produce en esta sociedad el desarrollo económico que tenemos en esta Argentina”, expresó.

Desde su punto de vista, uno de los problemas centrales es el nivel de costos que enfrenta el sistema productivo argentino. “Los costos argentinos son muy altos, tanto que no podemos equipararlos. Eso lleva a que no podamos pagar los sueldos que se necesitan y a que no podamos competir con la producción de otros países”, explicó.

En ese sentido, remarcó que el país cuenta con condiciones naturales muy favorables para la producción, pero que los costos terminan afectando la competitividad. “Tenemos una tierra muy bendita, una producción importante, pero los costos ni llegan a equipararse para salir al mundo a competir”, sostuvo.

Para Albornoz, ese desequilibrio termina repercutiendo directamente en la sociedad. “Yo apunto al desequilibrio económico que hay. Y lo paga la sociedad que tiene menos poder adquisitivo, la gente que no produce en las mismas condiciones que en otros países donde se refleja o vuelve a ellos la parte económica de lo que venden”, afirmó.

Al analizar qué factores inciden con mayor fuerza en la estructura de costos, la dirigente mencionó principalmente la presión fiscal y la cuestión cambiaria. “Para mí tenemos una presión fiscal muy poderosa, nos cuesta muchísimo estar al día y a lo que nos marca el ritmo. Después tenemos un dólar que no está acompañando, porque con el dólar que tenemos nosotros no podemos competir. Es imposible”, señaló.

Marcelo Serrano

También describió el delicado equilibrio que enfrentan las empresas entre pagar salarios adecuados y sostener la producción. “La mano de obra propia no fue lo que más ha pegado desde el lado fábrica y demás. No se le paga lo que se corresponde al empleado. Porque convengamos que a ellos no les alcanza lo que ganan. Por otro lado, desde el sector industrial no tenés cómo pagarle, porque no te da el número”, explicó.

El resultado de esa ecuación, dijo, es una producción de alta calidad pero con un costo elevado. “Así estamos, con una mercadería buena, porque es realmente excelente, y cara”, resumió.

Además, relató una situación que le llamó particularmente la atención durante la última temporada de producción. “Algo que me llamó muchísimo la atención esta temporada es que el productor pequeño necesita cobrar durante el fin de semana la totalidad de lo que produce. Eso me está diciendo que no tiene con qué vivir el próximo mes. Es un productor, vive al día”, afirmó.

Y agregó: “Imaginen lo que es entonces para el empleado de ese productor. Es muy fuerte”.

Por su parte, Marcelo Serrano coincidió en varios de los diagnósticos planteados por Albornoz y agregó que el tipo de cambio es uno de los factores más determinantes para las economías regionales. “Cecilia planteó el tema del dólar bajo, es así. Si hablamos de la ciruela es algo totalmente exportable, entonces el dólar bajo hace que no podamos competir con los otros países que hacen lo mismo que nosotros”, explicó.

Sin embargo, también señaló que la situación es compleja porque una eventual suba del dólar generaría otras consecuencias. “Si sube el dólar, haría que no se estuviera entrando mercadería de afuera, porque hoy estamos caros. Pero una persona que necesita pulpa de tomate le conviene traerla de Chile, que es lo que está pasando, y cerrás la industria”, afirmó.

En ese sentido, aseguró que ya existen casos concretos de empresas que han dejado de producir localmente para importar insumos. “Hoy estamos viendo industrias cerradas en el Valle de Uco, industrias muy fuertes, de alto prestigio que están importando la pulpa y no produciendo acá”, señaló.

Cecilia Albornoz

Consultado sobre si la apertura de importaciones podría favorecer a los productores mediante la reducción del costo de los insumos, Serrano fue escéptico. “¿Pero qué insumos? El único insumo que varía con el dólar son los abonos químicos”, respondió.

Luego agregó que uno de los gastos más importantes del sector es el combustible. “Hay un gasoil, que es fundamental para la agricultura, cada día más caro. En 2023 vos vendías dos litros de vino blanco escurrido, que es un emblema, y comprabas un litro de gasoil. Hoy necesitás seis litros para hacer lo mismo”, afirmó.

Según explicó, la consecuencia de este escenario es la paralización de la actividad en distintos niveles. “Tenés fábricas cerradas, porque el dólar está planchado y les conviene importar. Han parado a la gente, a los fleteros. Han parado la producción de tomate que se producía en el Valle de Uco a gran escala”, señaló.

Serrano también planteó que el país atraviesa una recesión profunda que afecta el consumo interno. “A veces es preferible tener un grado de inflación y tener trabajo, porque de qué nos sirve tener una recesión como la que hay ahora”, expresó.

En ese marco, se refirió a la caída del poder adquisitivo y su impacto en productos tradicionales de la región. “Tenés un problema de poder adquisitivo caído en todos los argentinos que hace que productos como el durazno o el vino, que son 80 por ciento consumo en el país, haya caído su consumo estrepitosamente”, afirmó.

El dirigente explicó que ese fenómeno se observa en la vida cotidiana. “La gente no tiene plata para darse el gusto de comprarse un litro de vino o una lata de durazno. Es superfluo ese gasto. Lo puede cambiar por un kilo de papa”, señaló.

Para Serrano, este panorama demuestra que el deterioro económico afecta a todos los sectores sociales. “Ahí te das cuenta que el bolsillo de todo el mundo está desinflado”, dijo.

Además, consideró que el país necesita redefinir sus prioridades productivas. “No hay forma que esto salga adelante si no tenemos cambio de objetivos. ¿Cuáles son esos objetivos? Cuidar la industria nacional, al que produce en nuestro país, y vamos a traer de afuera solo lo que nosotros no tengamos de producción”, sostuvo.

Ricardo Bertero

Durante el programa radial por Fm Vos 94.5 también se analizó el contexto político y electoral que acompaña estas transformaciones económicas. Ante la consulta sobre cómo se explica el respaldo electoral al Gobierno nacional pese a la situación económica, Serrano respondió que muchas veces el voto no está vinculado directamente con los resultados económicos.

“Yo veo que la gente vota por enojo con uno o afinidad con otro, pero no vota mirando su bolsillo”, afirmó.

Albornoz coincidió con ese análisis y añadió que el flujo constante de información influye en la toma de decisiones de la sociedad. “Hoy en día los medios de comunicación le inundan la cabeza a la gente, que le queda después poco espacio para pensar en lo que nos conviene”, expresó.

Por su parte, Ricardo Bertero aportó la mirada del sector laboral y sostuvo que las políticas actuales afectan directamente a la producción y al empleo. “Creo que tenemos un gobierno nacional y uno provincial que no le interesa las industrias de ninguna actividad en el país”, afirmó.

El dirigente sindical de STIA explicó que la apertura de importaciones está teniendo un impacto directo en las empresas. “El ingreso indiscriminado de todas las importaciones ha venido llevando a que las empresas dejen de vender porque no pueden competir con los precios de afuera”, señaló.

Según indicó, muchas compañías enfrentan además problemas financieros para sostener la actividad. “Las empresas hoy han dejado de tener capital de trabajo. Tal vez tienen pedidos de mercadería y no pueden hacer frente a la producción”, explicó.

Bertero también mencionó las dificultades para acceder al crédito. “Hoy si vas a un banco, te presta al 60 por ciento a una empresa. ¿Qué empresa puede ir a pedir un crédito para tenerlo como capital de trabajo?”, cuestionó.

Desde su experiencia recorriendo empresas del sector alimenticio, describió un panorama complejo para los trabajadores de temporada. “La actividad de los trabajadores de temporada que empezaban en las Fiestas en diciembre terminaba en mayo. Este año en diciembre y enero no hicieron nada. En febrero han trabajado diez o quince días”, afirmó.

Incluso mencionó casos de plantas que redujeron drásticamente su personal. “Empresas que tenían quinientos trabajadores quizá lo hicieron con cien. Otros trabajadores no han tenido siquiera un día de trabajo”, relató.

En otro tramo del diálogo, Serrano volvió a referirse a la competitividad de la industria y a la falta de inversión tecnológica. “Para tener competitividad hay que tecnificar. Las empresas vienen desde hace dos años poniéndole un parche arriba del otro”, explicó.

Y agregó una descripción gráfica de la situación: “Una soldadura sobre otra, atando las máquinas con alambres. ¿De qué tecnificación podemos hablar?”.

El dirigente rural sostuvo que en estas condiciones es imposible competir con otros países. “¿Qué posibilidades tiene una empresa de hacerlo? Ninguna. Entonces jamás podrá ser competitiva”, afirmó.

También se refirió a la situación de la industria del tomate, que en los últimos años había logrado mejorar su productividad. “En San Rafael se logró llegar a cien mil kilos por hectárea con productores nuestros”, destacó.

Sin embargo, aseguró que la apertura de importaciones provocó un retroceso en ese proceso. “A partir de la importación de pulpa de tomate quedó el tendal de productores”, sostuvo.

El resultado, explicó, es que muchas empresas dejaron de comprar producción local. “Hoy tenés a Baggio que no está trabajando durazno, damasco y no va a trabajar tomate en el Valle de Uco”, señaló.

También mencionó que otras compañías del sector enfrentan problemas por la caída del consumo interno. “Arcor tiene excedente de pulpa, como Dulcor con el membrillo, porque se cae el consumo interno y se importan golosinas terminadas”, explicó.

Serrano describió además el impacto directo en los productores de la región. “En San Rafael productores que antes tenían treinta hectáreas hoy tienen diez”, afirmó.

En relación con la reforma laboral impulsada a nivel nacional, los tres invitados coincidieron en que el tema genera preocupación. Serrano fue especialmente crítico. “Es una cosa de locos. Tremenda. No hay un punto que favorezca al trabajador”, expresó.

Bertero sostuvo que cualquier modificación del sistema laboral debería surgir del diálogo entre las partes. “Una reforma laboral se tendría que hacer como se hacen los convenios colectivos de trabajo, por un lado la parte empresaria y por el otro la parte que representa a los trabajadores”, afirmó.

También cuestionó algunos aspectos del proyecto, como el Fondo de Asistencia Laboral. “El nombre asusta. No por casualidad se abrevia así”, ironizó.

Por su parte, Albornoz planteó que la reforma debe analizarse considerando la diversidad de empresas que existen dentro del sector productivo. “Para una empresa con gran desarrollo exportador es una perspectiva sobre la reforma laboral y para una PYME como la que yo dirijo es la otra punta del ovillo”, explicó.

Según indicó, las pequeñas empresas enfrentan dificultades adicionales para cumplir con todas las obligaciones laborales en un contexto económico adverso. “En el caso de las PYMES pequeñas se sufre muchísimo”, afirmó.

Bertero agregó que los sindicatos suelen tener en cuenta esas diferencias al momento de negociar. “No se le pide lo mismo a una empresa pequeña que a una grande como ARCOR”, explicó.

En ese sentido, describió cómo se adaptan las negociaciones según la capacidad económica de cada compañía. “Sabemos qué se puede pedir y qué no”, aseguró.

Finalmente, el dirigente sindical mencionó el fuerte aumento de los servicios como otro factor que complica la situación empresarial. “Pagaban siete millones de luz y se les fue a sesenta o setenta millones por mes. Pagaban cuatro millones de agua y se les fue a cincuenta o sesenta millones”, señaló.

Y concluyó con una pregunta que resume el desafío que enfrentan muchas empresas del sector productivo: “¿Cómo hace una empresa?”.

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