“En el Día de la Madre me hicieron muy feliz porque recibí lo que necesitaba para mi hijo”

Diario San Rafael publicó recientemente la dura historia de Daiana Oviedo (22), una joven mamá que cambiaba –a través de la página de Facebook “Mercado Libre San Rafeel”– el chango de su hijo de 2 años por leche sin lactosa (la cual es muy cara), pues el pequeño no la tolera. Además, pedía trabajo con urgencia.
En entrevista con FM Vos (94.5), recordó que lo que la llevó a hacer esa publicación fue que su hijo no tuviera la leche que le hacía falta. “Hace cuatro días que no tomaba la leche; mi desesperación era sentirlo llorar porque quería leche y tal vez yo le daba una leche que dan en la sala o en una delegación, o la que podía comprar, pero no la tomaba; más desesperación daba que cuando él quería tomar la leche, le empezaban los dolores de panza, con diarrea u otros problemas. Entonces dije ‘hasta acá’”, contó.
Si bien ella hacía bizcochuelos, no le alcanzaba porque se trata de una leche especial y el tarro vale entre 800 y 900 pesos. “Lo que me llevó a cambiar el changuito es que si bien lo usaba para sacar a mi hijo al pediatra, a comprar, no me quedó otra; esta pandemia a muchas nos mató”, lamentó, y agregó que antes de esta época hacía changas como limpiar, cuidar niños o planchar. Sin embargo, dejaron de llamarla a medida que crecía la crisis sanitaria y económica.
Aunque en un principio la publicación en Facebook no trascendió demasiado, al día siguiente muchos empezaron a ofrecerle ayuda. Ella pasaba su dirección, pero desgraciadamente no le llegaba nada: “Yo me ponía mal porque sentía que me tomaban el pelo; una está desesperada, entusiasmada y decía ‘te hago un trabajo, te doy el chango’, pero nadie quería ayudar.”
Todo comenzó a cambiar el Día de la Madre, me sentía mal con ella misma por no poder darle a su hijo lo que él necesitaba. “Estaba mal, salí a la calle a pedirle a mis vecinos y juntar unas monedas. A la tarde llegó un chico con una señora y me trajeron tres tarritos. Se lo quiero agradecer muchísimo porque en el Día de la Madre me hicieron muy feliz. Después hubo gente que trató de mandarme dinero, así que me hice una cuenta en Mercado Pago, donde me fueron colaborando. Recibí mucha leche para mi hijo”, aseguró con entusiasmo.
Lamentablemente se encontró también con hombres perversos, que aprovechándose de la situación le ofrecían dinero a cambio de sexo, a lo cual ella no accedió.
Su familia está compuesta además por su madre y su hermano, quienes también la están pasando mal por la falta de trabajo.Daiana, quien ha sido mucama en establecimientos del Valle Grande, empleada doméstica en casas de familia y ha hecho trabajos como repositora y atendiendo al público, se ofreció para cualquier trabajo, pues asegura que aprende rápido. Su número telefónico –que sirve únicamente para llamadas– es 260 4846514. Si alguien desea acercarle ayuda, su dirección es Pringles 708 (Pueblo Diamante).

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