En el primer semestre del año hubo un femicidio cada 31 horas en el país

En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires sigue siendo el distrito con más feminicidios (41 casos), seguido de Santa Fe (30 casos), Córdoba (12 casos) y Santiago del Estero (7 casos). El primer semestre del 2022 registró entre 114 y 155 femicidios y trans-travesticidios en todo el país, según lo revelaron las estadísticas de cuatro observatorios que confeccionan sus propias mediciones de crímenes vinculados a la violencia de género. En FM Vos 94.5, dialogamos sobre esta problemática con la doctora Julieta Delpech, integrante del observatorio “Ahora que sí nos ven”.

«Venimos desarrollando nuestro observatorio luego de la primera gran marcha de ‘Ni una menos’, la cual tuvo lugar en el 2015. A partir de 3 de junio lo lanzamos y desde aquel entonces hasta ahora, medimos mes a mes y elaboramos los informes anuales de la cantidad de femicidios, transfemicidios y travesticidios que ocurren en nuestro país. Lamentablemente aún no contamos con cifras oficiales, es por eso que muchas veces el trabajo que hacemos desde las organizaciones refleja los números que después se dan a conocer», dijo la doctora a nuestro a medio.
«Podemos observar que pese a diferentes políticas públicas que se han puesto en marcha, la cifra dura y cruda de los femicidios no ha morigerado. Cualquiera que se dedica a la problemática sabe que para que se termine con la violencia machista tiene que correr un proceso histórico. El femicidio es la punta del iceberg en materia de violencia contra las mujeres y diversidades, su cara más cruda e irreversible, pero está asentado sobre un tejido, un entramado de numerosos tipos de agresiones que sostienen lo que puede llegar a ser luego un femicidio. Este entramado, que va desde la violencia psicológica, verbal, patrimonial, laboral, reproductiva, simbólica, son más o menos toleradas por la sociedad. Entonces para terminar con los femicidios hay que andar por un camino de transformación cultural. El machismo es un sistema sociocultural instalado y obviamente eso lleva tiempo, trabajo y política. Claramente, lo que se pide desesperadamente es un cambio en la remisión de los femicidios. Estamos hablando de que, en promedio, desde el 2015 hay una mujer asesinada por día producto de la violencia machista», señaló con claridad Delpech.
Después se refirió a las distintas políticas que se han implementado hasta el momento. «Ha habido políticas al respecto. Una de las que ha dado resultado es el programa ‘Acompañar’, que es un subsidio que se les da a las mujeres víctimas de violencia, donde su vida o su integridad física corre riesgo, y que al ser requerido es otorgado de manera provisoria, dura seis meses. Se da con el propósito de que puedan irse de sus casas, porque sabemos que muchas veces las mujeres son conscientes de que viven en una situación de violencia, pero las parejas no las dejan trabajar, les roban el salario, o tienen muchos hijos y no tienen la capacidad económica para irse de sus hogares y resguardar sus vidas. Sabemos que esto es un impedimento. Es una política que da una suma de dinero para que, mínimo, pueda huir de la casa. Es algo acertado y que ayuda. Pero de ahí a reducir los femicidios falta un montón», aseveró Julieta.
Para concluir brindó una reflexión sobre la cantidad de femicidios que se cometen y sus posibles causas. “Si son 127 los femicidios perpetuados hasta el primero de julio, la cifra se mantiene en un promedio de una mujer asesinada por día, es algo que nos interesa destacar para que se entienda por qué la violencia de género tiene sus particularidades. No es lo mismo que cualquier otro tipo de agresión que puedan llegar a sufrir los varones. Hay dos cifras que se mantienen constantes desde el 3 de junio del 2015, y esto tiene que ver con que las mujeres asesinadas, en un promedio de 8 de cada 10, fueron asesinadas por sus parejas o exparejas. 7 de cada 10 fueron asesinadas en sus propias casas o en las que compartían con los violentos. A diferencia de lo que puede creerse de que la seguridad de la mujer corre más riesgo de noche, en un lugar descampado, sola, sin gente, las cifras muestran todo lo contrario. Las mujeres están más inseguras en relación a poder sufrir violencia en sus propias casas y al lado de las personas que supuestamente dicen amarlas, muchas veces padres de los hijos e hijas de estas mujeres asesinadas», concluyó