En medio de la crisis por la pandemia, se tiene en cuenta el Día mundial contra el Trabajo Infantil

A child cleans the windshield of a car at a traffic light on Reforma Avenue in Mexico City on April 25, 2020. (Photo by ALFREDO ESTRELLA / AFP)

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil, se conmemoró el 12 de junio de cada año. El objetivo es sensibilizar y denunciar la explotación infantil que se lleva a cabo en muchos países del mundo, donde se obliga a los niños a trabajar, negándoles todo derecho a la educación, la salud y una vida plena que le permita su desarrollo y bienestar integral.

En 2015, los dirigentes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que incluían un renovado compromiso para acabar con el trabajo infantil.

En particular, la meta 8.7, hace un llamamiento a la comunidad internacional para «adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de seres humanos, y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, para 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».

Es una triste y cruda realidad de muchos países en todo el mundo, donde los niños y jóvenes son obligados a trabajar desde edades muy tempranas. Lamentablemente, esta situación ha venido ocurriendo por décadas, sin que los gobiernos hayan encontrado una salida satisfactoria para resolver esta problemática, que cada vez es más recurrente y alarmante.

Muchos de ellos, no tienen acceso a la educación y mucho menos a las necesidades básicas de todo ser humano, como son la salud y la alimentación.

De acuerdo a un estudio realizado por UNICEF, se sabe que aproximadamente más de 150 millones de niños y adolescentes son forzados a trabajar y las cifras registradas por la Organización Internacional del Trabajo, son bastante preocupantes, ya que casi 8 millones de ellos, desempeñan roles domésticos, donde su gran mayoría son niñas.

Se cree que la crisis que actualmente atraviesa el mundo por la pandemia conocida como COVID-19, puede ser un agravante para que aumente el número de niños que son utilizados para trabajar a edades muy tempranas y esto tiene que ver con el impacto económico, que afectará a todas las clases sociales, pero, sobre todo, a las poblaciones de los países más pobres.

La crisis económica generada por la pandemia del coronavirus provocará un aumento del trabajo infantil en América Latina, según un reporte conjunto de la OIT y la CEPAL.