En una provincia donde cada gota cuenta, una experiencia desarrollada en San Rafael demostró que es posible producir maíz para silo optimizando el uso del agua sin resignar rendimiento.
El ensayo se realizó durante la campaña 2024/2025 en el establecimiento Renacer y se llevó adelante por los profesionales Armando Sosa y Adrián Orozco, acompañados por INTA Rama Caída. El objetivo fue evaluar el comportamiento del cultivo de maíz bajo un sistema de riego por goteo superficial, una tecnología que permite administrar el recurso hídrico con mayor precisión que los métodos tradicionales.

Los resultados fueron alentadores. El cultivo alcanzó una producción promedio de 40.000 kilos por hectárea de materia verde, equivalente a unas 14 toneladas de materia seca, un rendimiento considerado muy positivo para la producción forrajera de la región.
La experiencia cobra especial relevancia en un contexto marcado por la escasez hídrica y la necesidad de mejorar la eficiencia de los sistemas productivos. Según los especialistas, la clave no estuvo únicamente en el riego por goteo, sino en la combinación de distintas herramientas de manejo, entre ellas la siembra directa, el control estratégico de malezas, la fertilización mediante fertirriego y el monitoreo permanente de las necesidades del cultivo.

Para definir cuándo y cuánto regar, se utilizaron datos de suelo, clima, calidad del agua e incluso imágenes satelitales que permitieron seguir la evolución del lote durante toda la temporada. De esta manera se evitó el estrés hídrico en las etapas críticas del cultivo y se optimizó el uso del agua disponible.
MAIZ PARA FEEDLOT
El establecimiento donde se realizó la experiencia integra agricultura y ganadería. Allí el maíz producido se destina a la elaboración de silo para alimentar un feedlot con capacidad para 800 animales, lo que convierte al forraje en una pieza clave dentro del sistema productivo.

Desde INTA destacaron que este tipo de experiencias permiten validar tecnologías que se pueden aplicar en otras explotaciones del sur mendocino. Además, remarcaron que el riego tecnificado aparece como una herramienta cada vez más importante para sostener la productividad agrícola en regiones áridas y semiáridas.
Las conclusiones del trabajo señalan que la combinación de un sistema de riego eficiente con un manejo agronómico integral y planificado puede transformarse en una alternativa viable para aumentar la producción forrajera, mejorar la rentabilidad y hacer un uso más racional de uno de los recursos más valiosos de Mendoza: el agua.







