En San Rafael se construyen reservorios para almacenar 364.000 m3 de agua y beneficiar a más de 9 mil hectáreas

La modernización del sistema de riego en San Rafael continúa avanzando con la construcción de tres nuevos reservorios que permitirán almacenar un total de 364.000 metros cúbicos de agua, una infraestructura que beneficiará a 869 regantes y optimizará el abastecimiento para 9.151 hectáreas productivas del departamento.

En los últimos días, autoridades del Departamento General de Irrigación supervisaron el avance de las obras, que forman parte del plan de modernización de la red de distribución de agua para riego, una estrategia que busca hacer más eficiente el uso del recurso hídrico en un contexto de escasez.

El reservorio de mayor capacidad se construye sobre el canal Civit, donde se podrán almacenar 190.000 metros cúbicos de agua. La obra beneficiará a 352 usuarios y permitirá optimizar el riego de 2.430 hectáreas productivas.

Otro de los proyectos se desarrolla sobre el canal Bombal, donde se construye un reservorio con capacidad para 104.000 metros cúbicos. En este caso, el sistema favorecerá a 267 regantes y mejorará el abastecimiento de agua para 1.421 hectáreas.

El tercer reservorio corresponde al canal Perrone, con una capacidad de 70.000 metros cúbicos, una obra que impactará sobre 5.300 hectáreas y beneficiará a 250 productores.

En cuanto al estado de ejecución, la obra del canal Perrone es la que presenta el mayor grado de avance, con un 20% de ejecución. Le sigue el reservorio del canal Civit, que ronda el 10%, mientras que el proyecto del canal Bombal alcanza aproximadamente el 7,6%.

UN CASO TESTIGO

Estas obras se suman al reservorio ya construido en Villa de Rama Caída, con capacidad para 25.000 metros cúbicos, que permite mejorar el abastecimiento de agua para alrededor de 1.000 hectáreas de cultivo.

La construcción de estos reservorios forma parte de la política que impulsa el Departamento General de Irrigación para modernizar los sistemas de distribución de agua en Mendoza.

El objetivo es avanzar hacia un esquema de riego acordado, que permita administrar el recurso de manera más flexible y eficiente, adaptándose a las necesidades de los distintos cultivos y mejorando la productividad en uno de los sectores más importantes de la economía regional.