La semana pasada se llevó a cabo la instancia provincial de la olimpíada de matemática “Ñandú”, destinada a chicos de 5°, 6° y 7° grado de nivel primario. Al respecto dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, la profesora Sonia Almuna, una de las entrenadoras de los participantes locales.
La olimpíada de matemática Ñandú es una de las tantas que se celebran anualmente desde la Organización de Matemática Argentina, y nuclea a diferentes olimpíadas, por ejemplo, juegos Calibrí, geometría y matemática, matemática y literatura, y una de ellas es “Ñandú”. “Desde el colegio Redentor venimos participando desde hace algunos años, y estos últimos dos años hemos tenido la posibilidad de llegar a las semifinales, con la alegría este año de poder concretar la olimpíada provincial acá en San Rafael, ya que en otras oportunidades los chicos tenían que viajar a Mendoza, o tal vez no podían participar y nucleaban dos evaluaciones en el mismo día para que pudieran participar, así que este año tuvimos el agrado de ser sede de esta olimpíada, y de poder realizar acá esta instancia, que es la previa a la semifinal”, explicó Almuna.
El mecanismo mediante el que participan los chicos consiste en evaluaciones con instancias interescolares, escritas; instancias zonales (que los chicos rindieron en junio); la provincial, en la que se trabaja la parte escrita y oralidad, ya que tras rendir de forma escrita, los participantes deben explicar hablando cómo hicieron los ejercicios, qué pasos realizaron para llegar al resultado, etcétera. “Poseen una parte lúdica que es la más interesante, porque uno puede ver la cantidad de mecanismos, estrategias y recursos que se utilizan para poder llegar a un resultado, lo que enriquece muchísimo a la competencia y es de la misma modalidad desde la que luego se llega a la final”, puntualizó. Tras la instancia provincial, continúa la instancia regional que es únicamente escrita. Sigue la final nacional, que se llevará a cabo en el mes de octubre.
Almuna destacó que esto es algo que ha sido una motivación para los chicos, ya que “se van superando día a día, van encontrándose con nuevos problemas matemáticos y tienen otra forma de ver a la matemática, no como algo aburrido, sino como algo entretenido, donde pueden desplegar su imaginación y donde se sienten valorados por sus estrategias, donde su mirada vale más allá del resultado del camino que tomaron para resolver, así que esto tal vez es lo más interesante para ellos”.
La docente recordó que el colegio Redentor incorporó una “instancia de desafíos matemáticos”, en la que se ponían problemas en una mesa, sueltos en una hoja, los chicos los sacaban, se dejaban en una urna, se corregían y eso llevaba un ranking semanal. “Fue un gran descubrimiento para nosotros, poder ver que a tantos niños les interesaba, sin ninguna intervención, sin ninguna nota de por medio, poder resolver problemas. Se resolvieron en el término de dos meses, más de 150 problemas distintos”, comentó.







