Un aire acondicionado de ventana LG que terminó en un contenedor de basura tuvo una segunda vida inesperada. El aficionado conocido como Craftsman Chris lo rescató, lo limpió y lo conectó a un circuito geotérmico enterrado en su jardín, con la idea de usar el suelo como destino del calor que saca de su casa.
El equipo es un LG Dual Inverter de 14.000 BTU/h, unos 4,1 kW de capacidad térmica. Necesitaba mantenimiento, pero conservaba lo esencial: compresor, evaporador, condensador y refrigerante. Un aire acondicionado no fabrica frío: usa electricidad para mover calor de un ambiente a otro, y normalmente lo tira al aire exterior.
Cómo funciona el sistema con caños bajo tierra
El circuito enterrado ya existía: unos 610 metros de caño PEX de 12,7 milímetros, repartidos en cuatro tramos de unos 152 metros y ubicados a entre 1,8 y 2,4 metros de profundidad. Al principio solo hacía circular agua para enfriar la casa, pero el suelo no alcanzaba a refrigerar por sí solo.
La solución fue sumar el aire acondicionado en el medio. Chris armó un tanque metálico casero alrededor del condensador, por donde pasa el agua del circuito enterrado. Así, el calor de la casa viaja por el equipo, pasa al agua y termina en el terreno, aprovechando que el agua transporta mucha más energía que el aire.
Un detalle clave: la modificación se hizo sin abrir el circuito del refrigerante. Eso evita liberar gases fluorados, que en muchos equipos viejos tienen un efecto invernadero muy superior al del dióxido de carbono, y le da sentido ambiental a la reutilización.
Resultados, límites y riesgos del experimento
En las primeras pruebas, el sistema entregó aire de entre 9,4 y 12,2 °C, con una diferencia de 14,7 °C entre la entrada y la salida, mientras el agua circulaba a 12,5 litros por minuto. Faltan datos de consumo eléctrico, por lo que no se puede asegurar que sea más eficiente que un equipo moderno.
Para prender el aparato usa un controlador industrial y un actuador que aprieta físicamente el botón cuando el termostato pide frío. Quedan dudas sobre su rendimiento en una temporada completa: si los caños no alcanzan, el suelo se calienta y el sistema pierde capacidad, además del riesgo de corrosión y pérdidas de agua.
El proyecto no es una receta para copiar en casa: manipular refrigerantes sin conocimientos ni herramientas es peligroso. Su valor está en mostrar que muchos aparatos descartados todavía tienen piezas útiles y que principios de sistemas sofisticados pueden probarse con reparación y reutilización.
Fuente: Radio Mitre.



