Encontró un bolso con documentos y dinero y movió cielo y tierra para devolverlo en San Rafael

En tiempos donde las malas noticias suelen ocupar los primeros planos, una historia simple y profundamente humana nos recuerda que la honestidad y la solidaridad siguen transitando nuestras rutas.
Sobre el asfalto, en medio del viaje y la rutina del camino, un camionero de Tunuyán, Jesús Salinas, encontró un bolso abandonado.
Adentro había mucho más que objetos: estaban una billetera, documentación personal, papeles de sus hijos, dinero y pertenencias que para cualquier familia representan tranquilidad, identidad y esfuerzo. Jesús no dudó. No miró para otro lado. No siguió de largo.
Al buscar y no poder dar con la dueña, decidió buscar ayuda y recurrió a Brian Araya, quien con la misma humildad se tomó el trabajo de publicar el hallazgo en redes sociales. La cadena solidaria se activó sola. Amigos, conocidos y vecinos compartieron el mensaje hasta que la información llegó a destino.
El final fue el que todos queríamos leer: Jesús llegó hasta San Rafael y entregó el bolso con todo su contenido intacto. No faltaba nada. Solo sobraban gratitud y emoción.
“Porque existan muchas personas con este corazón inmenso”, expresó Lucía la dueña del bolso al agradecer públicamente a través de las redes el gesto que le devolvió no solo sus pertenencias.
Y la respuesta del camionero fue tan simple como contundente, de esas que enseñan sin levantar la voz: “Muchas gracias a todos, solo hice lo que tenía que hacer, es lo que me enseñaron mis viejos”.
A horas de terminar el año, cuando abundan los balances y los deseos, esta historia deja uno claro y posible: que la honestidad siga marcando el rumbo. Que estos gestos, silenciosos y enormes, sigan apareciendo en el camino. Porque todavía hay personas que entienden que hacer lo correcto también es una forma de llegar a destino.