Entregaron fotos a la nieta de Juan Pi: un hallazgo fortuito abrió la puerta a la historia fotográfica de San Rafael

Una mañana cualquiera de mayo del año pasado, mientras realizaba una entrega en el centro de San Rafael, el profesor Martín García jamás imaginó que se toparía con un verdadero tesoro. En la vereda, junto a un contenedor, yacía una pila de fotografías antiguas, muchas de ellas firmadas por uno de los nombres más emblemáticos de la historia visual sanrafaelina: Juan Pi. Lo que comenzó como un gesto de curiosidad, dio origen a una serie de iniciativas educativas, culturales y patrimoniales que siguen creciendo y sorprendiendo.
“Estaba trabajando en logística de máquinas de estética cuando, saliendo de un edificio, encontramos con mi mujer más de 500 o 600 fotos antiguas tiradas en la calle, al lado de un contenedor”, relató García a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. “Apenas vi las fotos me llamaron la atención, soy muy curioso de la historia, y al haber estudiado cine en Buenos Aires, donde la fotografía es clave, me impactaron enseguida”.
Muchas de esas imágenes estaban firmadas por Juan Pi, apellido que resuena inevitablemente en cualquier conversación sobre la fotografía local. “El que no conoce a Juan Pi, o ha llegado recién a San Rafael o no sé. Es sinónimo de fotografía en el sur de la provincia”, aseguró.
El hallazgo no sólo despertó la inquietud personal del docente, sino que se transformó en un motor para proyectos escolares y comunitarios. “Fue un disparador para hacer un concurso literario. Hicimos un mini documental, arrancamos un cortometraje que no pudimos terminar, pero lo más exitoso fue el concurso “Una foto, mil historias”. Tuvimos 98 participantes y seleccionamos 100 fotos como disparadores para cuentos literarios. Este año vamos a editar el libro en PDF, ilustrado con inteligencia artificial”.
Pero la historia dio un giro aún más emotivo cuando, a través del revuelo generado por la difusión de las imágenes, García logró contactar a Coca Pi, nieta de Juan Pi e hija de Juanito Pi. “Quedó encantadísima. Fue una sorpresa total ver el patrimonio de su familia recuperado. Había muchas fotos que nunca había visto”, destacó. “Le prometí que nos íbamos a juntar para que pudiera verlas y seleccionar las que correspondieran a su familia: su padre, su abuelo, su madre, su hermano, su abuela”.
Este esperado encuentro ocurrió la semana pasada en la biblioteca de la escuela Normal, un espacio cargado de historia que funcionó como el marco perfecto para una jornada de recuerdos. “Hicimos un desayuno ahí. La bibliotecaria se sumó y trajo fotos antiguas del colegio. Me impresionó ver alumnos del normal de hace 50, 60 o 70 años”.
Coca, visiblemente emocionada, fue reconociendo los rostros familiares y aportando datos sobre cada uno. “Mientras hablaba, le pedí a una estudiante que anotara con lápiz en el reverso de las fotos las referencias que ella iba dando. Fue una especie de trabajo arqueológico, de registro histórico, al estilo Indiana Jones. Eso va a facilitar muchísimo el trabajo en el museo”.
En total, identificaron más de 60 imágenes relacionadas con la familia Pi. El resto será donado en los próximos días al Museo de Historia Natural de San Rafael. “Esas fotos que no pertenecen a la familia van a ir al museo. Algunas tienen un valor incalculable. Por ejemplo, hay una imagen que Coca identificó como de Schestakow, un personaje muy conocido de la ciudad. Ella dice que su papá le sacó esa foto. No le gustaba que lo fotografiaran, pero en esta se lo ve de perfil, observando un auto antiguo. Si se confirma que es él, es una pieza histórica de gran valor”.
La magnitud del hallazgo también reside en el testimonio visual que ofrece sobre el San Rafael de antaño. “Hay fotos del estudio de Juan Pi donde no hay nada alrededor, sólo campo. Estamos hablando de comienzos de siglo, en calles como Bombal y Chile. Es el inicio de la ciudad, el comienzo de todo”, remarcó.
García también rescató el valor técnico de las imágenes: “La calidad es asombrosa. La variedad de tonalidades, los contrastes, los blancos, los negros, las sombras y la luz. Ellos trabajaban mucho con la luz, algo que hoy se ha perdido un poco. Antes dependían del manejo de la exposición, de los haluros de plata, que hoy equivaldrían a los píxeles digitales. Era otra manera de entender la fotografía”.
La pasión de Juan Pi trascendió generaciones y forma parte del imaginario colectivo de miles de familias sanrafaelinas. “Todo San Rafael quería sacarse una foto con Juan Pi. Muchos matrimonios hacían su retrato de boda con él. Es parte de la memoria de la ciudad”, concluyó Martín García, quien sin proponérselo, terminó siendo el custodio de un legado que hoy comienza a resurgir con fuerza.